Queridos Reyes Magos, gracias por haberme escrito y confirmarme que mis tres deseos se van a cumplir. Del primero decís que lo consideráis importante: que la Administración empiece a funcionar. Es inviable que los trabajadores despedidos puedan seguir viviendo sin cobrar su prestación por desempleo (un seguro que pagaron mientras trabajaban y que ahora tienen derecho a cobrar) y todo porque las ventanillas públicas no estén a pleno rendimiento (parece que la pandemia solo existe para algunos sectores como el sanitario). También aplaudís mi segundo deseo, que está relacionado con la falta de credibilidad política. Ellos jugaron con nuestras vidas cuando nos dijeron que las mascarillas no eran necesarias y ahora ocurre lo mismo cuando hablan de los test (los deberían de hacer a diario en todas las residencias de ancianos) y las vacunas (la agilidad brilla por su ausencia). Sobre el tercero, no concretáis. Lo entiendo. Evitar la ola de despidos que se avecina parece imposible. Si veis que no lo podéis cumplir, intentad al menos que el reparto de los 140.000 millones de ayudas europeas sea justo y transparente. Sin chanchullos.