La medicina basada en la evidencia y el covid-19

Eduardo Vázquez Martul LÍNEA ABIERTA

OPINIÓN

29 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El estudio autópsico post-mortem emerge como un hito en la historia de la medicina al permitir comprender la causa de las enfermedades por medio de la observación, y con ello las bases de una medicina moderna que está estrechamente ligada a la especialidad de anatomía patológica. La relevancia de este hecho no solo se limita a conocer el sustrato de la enfermedad, sino que era, es y será el mejor método de enseñanza en cualquier escuela de medicina. De hecho, aunque dudo que se cumpla, se exigía un porcentaje alto de estudios autópsicos para alcanzar la categoría de hospital docente, a imitación de los mejores hospitales del mundo occidental.

¿Qué pasó con los fallecidos por el covid-19? ¿ Por qué hay tan pocos estudios autópsicos en nuestro país? Sin duda, alguna una razón ha sido el riesgo para todo el personal sanitario responsable, pero no mucho más que para el personal que explora a un posible infectado en su casa o a la puerta del hospital. Para suplir ese problema el Ministerio de Sanidad ha redactado un procedimiento, recogido por la SEAP (Procedimiento para el manejo de cadáveres de casos de COVID-19. Documento técnico. Versión 05.03.2020. SEAP-IAP. Ministerio de Sanidad), muy similar al redactado para otros episodios de gran peligro de infección como fueron en su día el sida o el mal de las vacas locas. Quizás por la gravedad de la situación, la rapidez de la extensión de la pandemia, el colapso de hospitales y la escasez de medidas de protección, como de hecho se ha demostrado, pocos estudios post-mortem se han realizado, a pesar de la gran demanda clínica, al existir un desconocimiento de los mecanismos fisiopatológicos causantes del mal pronóstico y el fallo de tratamientos sintomáticos recomendados. Era muy importante para la medicina saber el porqué de tantas muertes y para eso hubiese sido necesario conocer qué patología a nivel histológico tenían los fallecidos.

En el mundo no hay mas de 50 publicaciones en revistas médicas indexadas, en China, Europa y EE.UU., y este hecho debería hacer reflexionar a toda la sociedad médica para recomendar una práctica que es el mejor medio para conocer no solo el diagnóstico final de la causa de muerte, sino los mecanismos fisiopatológicos de la enfermedad.