La prospectiva como solución a la incertidumbre

OPINIÓN

14 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El ser humano tiene la necesidad de reducir las incertidumbres. Lo hace sobre aquellos sucesos y fenómenos que le afectan, ya sean positiva como negativamente. Nuestras actuaciones relacionadas con la pandemia son un buen ejemplo; por tanto, la incertidumbre es un obstáculo que es preciso superar. De ahí que surjan estudios que permiten amortiguar o prever las consecuencias de las transformaciones o rupturas. Nace, pues, la prospectiva, no solo como herramienta de análisis, sino como instrumento que contribuye a la creación de sentido para la toma de decisiones.

La prospectiva fue utilizada desde hace tiempo. Tanto John F. Kennedy como por François Mitterrand, cuando estaban al frente de sus respectivos gobiernos sabían que era necesario construir el porvenir, trabajar con expectativas de futuro, y poseer pistas sobre lo posible, lo probable y lo deseable. En este sentido, la prospectiva no es ni más, ni menos, que la anticipación de la configuración del futuro. Es decir, reflexionar sobre el presente, desde ese futuro imaginado; y cómo poder concebir estrategias de acciones tendentes a alcanzar el futuro deseable.

Afortunadamente, la Unión Europea ha reaccionado de manera muy proactiva ante los efectos de la pandemia. Ha puesto a disposición de las sociedades europeas instrumentos muy potentes para enfocar la recuperación y transformación económica. Y lo hace de manera abierta, de tal forma que corresponde a los estados miembros, y con ellos a las comunidades autónomas, ayuntamientos y sociedad civil, presentar proyectos acordes con los escenarios de futuro. De ahí la trascendencia de distinguir entre los escenarios posibles (aquellos que pueden acaecer); los escenarios probables (aquellos que introducen restricciones a los posibles); y los escenarios deseables (aquellos que expresan un deseo de proyección, a través de nuestras expectativas y aspiraciones).