Los subirán


Los delirantes Presupuestos del Estado, que se han aprobado en esta semana, van a consolidar el último puesto del ránking de gestión económica durante la pandemia de un país desarrollado, del que actualmente gozamos. Solo Argentina registra mayores descensos del PIB al tercer trimestre del año. Y el país de Maradona, aunque pertenece a la OCDE, no es una economía desarrollada desde hace décadas.

Dichos presupuestos reflejan ya de partida una necesidad de financiación brutal. Aun en el insólito escenario, de que las muy optimistas previsiones de ingresos que se manejaron para elaborarlos se cumplan, siguen haciendo falta más de 200.000 millones de euros en 2021 y Europa solo aportará, si lo hace, 24.000 millones. Claramente insuficiente y más si como se pretende, el plan es prorrogar los Presupuestos los años de la legislatura que resten. En números redondos el Gobierno necesita obtener 600.000 millones de euros en los próximos tres años. Un absoluto disparate que muy probablemente será imposible de financiar en los mercados, sin el apoyo del Banco Central Europeo y puede que con dicho apoyo. De ahí la necesidad del Gobierno de incrementar los ingresos sea como sea. Y le pese a quien le pese. Ya que sin regalías en forma de dinero a sus socios parlamentarios, la legislatura tendría un final rápido y abrupto.

Es evidente que ante una crisis económica como la provocada por la pandemia no queda más remedio que inyectar dinero. Y así propiciar una recuperación en V. Las economías desarrolladas que mejor comportamiento están teniendo han actuado en cuatro frentes, rebajas impositivas de gran dimensión para empresas y particulares, recortes del coste de las administraciones, incremento de la inversión pública y aumentando el gasto en protección social. Las dos primeras áreas de actuación tienen una gran ventaja, no precisan de acudir a los mercados en busca de financiación, evitando el lastre para el futuro que esto implica.

El tercer frente producirá tarde o temprano retorno económico en forma de mayores ingresos o ahorro de costes para las economías en su conjunto. A este fin está destinados a la mayor parte del paquete de ayudas aprobado por la Unión Europea.

Y el cuarto y último frente, el aumento del gasto público, se intenta que sea de la menor dimensión y duración posible. Ya que genera déficits estructurales.

El Gobierno español no ha rebajado, ni rebajará los impuestos, ni el coste de las administraciones. Es más, piensa incrementar ambas partidas. Y habida cuenta de las necesidades financieras que reflejan los presupuestos aprobados, deberán subir todos los impuestos posibles hasta niveles que aún no imaginamos. Las inversiones se limitarán a lo que les exige Europa. Y por último, planea incrementar el gasto público todo lo posible para contentar a sus socios y para hacer dependiente del Estado a la mayor cantidad posible de españoles.

Mal futuro nos espera.

Por Juan Pablo Calzada Analista financiero

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