¿Por qué una fusión entre BBVA y Sabadell?

Antonio Carrascosa TRIBUNA

OPINIÓN

Joaquín Reina | Europa Press

18 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Tras el proceso de fusiones que acabó con las tradicionales cajas de ahorros en España, no ha habido prácticamente fusiones y adquisiciones en nuestro país (la fusión entre Bankia y BMN y la adquisición de Popular por Santander). Y, de repente, parece despertarse una fiebre de fusiones, con la ya en marcha integración entre CaixaBank y Bankia y las anunciadas entre Unicaja y Liberbank y entre BBVA y Sabadell. Si estas fusiones culminan, el sector bancario español será muy diferente al existente hace poco más de una década.

La preparación de una posible fusión entre BBVA y Sabadell se ha visto impulsada por la venta de la filial estadounidense de BBVA, que va a generarle plusvalías y un fuerte incremento del capital de máxima calidad. Esto evita apelar al mercado, algo complicado en la actual coyuntura por las bajas cotizaciones bursátiles (una ampliación de capital obliga a diluir fuertemente al accionista actual), unas expectativas de baja rentabilidad, la prohibición temporal del Banco Central Europeo del reparto de dividendos, etcétera.

¿Qué puede conseguirse con la fusión entre BBVA y Sabadell? En primer lugar, se combate la caída de la rentabilidad con una fuerte reducción de costes vía cierre de sucursales y despidos. Se habla mucho de fomentar las fusiones transfronterizas, pero en la coyuntura actual tienen más sentido económico las fusiones domésticas. ¿Por qué? Porque la reducción de costes es mayor cuando hay mayor solapamiento geográfico y operativo entre las dos entidades. En Galicia seguro que muchos recuerdan la privatización de NCG. Aunque la decisión se tomó por el precio de las ofertas, el impacto en cierre de sucursales y pérdida de empleo era muy diferente si el adquirente era un banco español con una relevante presencia en Galicia o era un banco o fondo de inversión sin presencia en la comunidad autónoma.

Segundo, la nueva entidad va a poder afrontar el previsible fuerte aumento de la morosidad derivada de la crisis del coronavirus, ya que previsiblemente va a poder utilizar el llamado badwill (diferencia entre el valor en libros de la entidad adquirida y su valor de mercado) para sanear activos dañados o financiar costes de integración.

Esta fusión va a agudizar el grado de concentración del sector en España. Dada la presencia cada vez mayor de competidores no bancarios en la prestación de servicios financieros, no creo que la mayor concentración entre bancos se traduzca en una menor competencia en dicha prestación.

Por tanto, esta operación tiene sentido económico, pero no hay que olvidar que responde a una estrategia defensiva de los bancos participantes. A largo plazo, los retos estratégicos de las entidades de crédito (digitalización, nuevos competidores, etcétera) no se van a resolver con fusiones tradicionales entre bancos.