«Fakemanía»


Con algo de nocturnidad y alevosía, el Gobierno cuela en el BOE el llamado «procedimiento de actuación contra la desinformación». Algo así como un ministerio de la verdad que hace que tiemble la libertad de expresión y de prensa, cuando percibe en su nuca el aliento de la censura se llame como se llame. Los vigilantes responsables de detener bulos y rumores son Iván Redondo y el «guardian» de la comunicación de la Moncloa, dos ramas íntimamente unidas al tronco del presidente del Gobierno.

Se crea para protegernos de las mentiras, de las noticias falsas que desde «gobiernos extranjeros» se difunden por las redes sociales con el fin de desacreditar nuestro ejemplar ejercicio democrático. Es un bulo, pregunto, convertir en viral las cinco veces que entre abril y julio del pasado año, el presidente Sánchez reiteró que con Bildu no se acuerda nada, y después conviene en pedirle el apoyo de sus cinco diputados para que aprueben los Presupuestos Generales del Estado. En este caso las redes sociales no mienten, denuncian y desde luego tenemos los ciudadanos que estar ojo avizor ante los bulos, a veces mentiras descaradas que desde el Gobierno nos cuelan con frecuencia inusitada. Como cuando la ministra portavoz aseguró que la UE prohibía reducir el IVA de las mascarillas, lo que era falso.

Entre rumor, bulo, fake o la castiza expresión de meterla doblada, existen casi inapreciables diferencias aunque todas tienen un único objetivo que no es otro que desinformar. Los ciudadanos estamos indefensos ante la oleada cotidiana de desinformación a la que estamos sometidos desde el poder y los poderes. La pandemia provocó un autentico auge de la fakemanía, un alud de desinformación, de manipulación informativa sin precedentes; comenzando con la suma total de fallecidos a causa del covid-19. Tengo temor, escasamente infundado, de quienes pretenden validar las noticias, censurar expresiones como «marqueses de Torrelodones» refiriéndose al vicepresidente Iglesias, que harían hoy muy difícil la tarea de columnistas como Julio Camba o Paco Umbral con su crítica ácida y sardónica de lo que acontece en el poder.

Seguramente son solo rumores que no llegan a bulos ni mentiras para denunciar, ojo, que vienen los rusos. Fakeando que es gerundio.

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