La hermandad incendiaria y el goce del vandalismo

Manuel Fernández Blanco PSICOANALISTA Y PSICÓLOGO CLÍNICO

OPINIÓN

Pilar Canicoba

08 nov 2020 . Actualizado a las 10:06 h.

Los episodios de violencia callejera que se produjeron en Madrid, Barcelona, las tres capitales vascas, Logroño, Santander, Málaga, y otras localidades españolas, durante el pasado fin de semana, llevaron a la detención de más de 50 personas. Entre ellas se encontraban algunos menores de edad y la mayoría no superaba los 30 años. Respecto a los protagonistas de estas acciones violentas, y en algunos casos de saqueo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, declaró que «son grupos organizados que buscan sacar tajada del miedo y de la situación». Esta opinión ha sido puesta en entredicho porque la policía no ha encontrado conexiones entre los diferentes grupos violentos que han protagonizado los actos vandálicos. Por otra parte, tampoco parece que los intentos de atribuirles una adscripción ideológica definida se sustente en ningún indicio fiable. 

Frente a la aparente ausencia de explicación sobre el origen de este movimiento, lo más certero es, como siempre, orientarse hacia lo real. Lo real es, por ejemplo, que entre los 33 detenidos en Madrid relacionados con los disturbios 14 tenían antecedentes policiales.

¿Entonces Ayuso no tiene razón? Considero que sí la tiene, aunque no sepa por qué la tiene. La tiene en la medida en que son grupos organizados, pero lo que les facilita constituirse como grupo no es compartir una ideología o una creencia.