Mundialmente hartos


El eufemismo, en lo que llevamos de siglo, es que estamos viviendo una «época diferente llena de retos» cuando en realidad nos encontramos en un momento no solo complicado por la pandemia que nos tiene a todos casi paralizados, sino crucial por el descontento de la población mundial. Con la negra nube de un nuevo confinamiento generalizado planeando sobre nuestras cabezas, la sociedad empieza a mostrar su hartazgo, no solo por el recorte en derechos y libertades, sino, sobre todo, por lo que resulta altamente preocupante, la deriva económica y política.

Si comenzamos por nuestro país, hay que destacar la huelga indefinida de los sanitarios. Una protesta que nadie puede contestar por la penuria de medios pero, sobre todo, de refuerzos de personal que estamos sufriendo y ante la perspectiva de que ninguna de las autoridades competentes le ponga remedio. No se puede enviar a un ejército a combatir sin armas y sin reemplazos. Si cruzamos nuestras fronteras, vemos como las primeras protestas contra un nuevo confinamiento comienzan a adquirir tintes violentos en Italia y en Polonia. En Gran Bretaña, la crisis por el covid-19, que mantiene a los políticos fuertemente enfrentados, vive su capítulo más amargo por la alimentación de los niños sin recursos durante los períodos de vacaciones escolares. En Bielorrusia siguen las protestas contra Lukashenko, mientras en el Cáucaso la guerra entre Armenia y Azerbaiyán por Nagorno Karabaj no solo amenaza el suministro de crudo sino la estabilidad regional. Entretanto, la grave crisis económica y la imposibilidad de frenar el virus han empujado a Erdogan a intentar distraer la opinión pública con sus provocaciones a Grecia y Chipre por las prospecciones en el Mediterráneo y su apoyo a Azerbaiyán.

En Tailandia, la población lleva meses protestando por un cambio de consideración sobre la monarquía, en Chile acaban de aprobar la necesidad de un cambio constitucional y siguen las protestas por la injusticia económica y social, en EE.UU. siguen las protestas por las muertes de afroamericanos a manos de la policía...

En definitiva, miremos donde miremos, todos estamos muy hartos y a punto de estallar.

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