El «brexit» cultural


Las consecuencias de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea han sido ampliamente comentadas, principalmente en lo que se refiere a los aspectos económicos y de circulación de personas. El impacto sobre la cultura ha sido abordado más desde el punto de vista británico con el informe Impact of Brexit Research 2017, del prestigioso Arts of Council England, que detalla por sector las ventajas y desventajas del brexit.

El concepto de cultura y espíritu europeos es anterior a la creación de la Unión Europea y, ya en 1936, un grupo de intelectuales de la talla de Stefan Zweig, Paul Valéry, Romain Rolland, Albert Einstein y Salvador de Madariaga, entre otros, abogaban con una encuesta en los medios de comunicación europeos por desarrollar este concepto.

La consecuencia directa del brexit cultural es la salida por parte del Reino Unido del programa Creative Europe, dotado de unos 1.500 millones de euros, destinado a promover una gran variedad de actividades y proyectos culturales, como la capital cultural europea. Si bien el presupuesto europeo se verá afectado por la no contribución del Reino Unido, los fondos destinados a Creative Europe continuarán favoreciendo la cultura europea en su complejidad y diversidad. Por otra parte, la industria cultural europea conocerá todas las trabas para acceder al mercado del Reino Unido y viceversa, a menos que las negociaciones que se desarrollan con lentitud durante este año 2020 logren un acuerdo facilitando estos intercambios.

Las relaciones que históricamente se han establecido entre los actores culturales de ambos lados del canal de la Mancha no van a desaparecer por el hecho de este brexit cultural. Estas relaciones se verán afectadas por las restricciones de movimiento de personas, mercancías y por las modalidades de importación y exportación en todos los sectores culturales y principalmente el audiovisual, el arte y las artes escénicas.

Por parte de los miembros de la Unión Europea, este inesperado brexit cultural debe servir para estrechar aún más los vínculos entre la cultura y el espíritu europeos, aprovechando la diversidad y la tradición cultural de este continente. Los festivales y acontecimientos nacionales en todos los sectores culturales, tales como el arte, el cine, la música o la literatura, deberían verse respaldados por un sello, garantizando la calidad y el carácter europeo de dichos acontecimientos. Asimismo, la idea del llamado Erasmus cultural, a imagen del Erasmus universitario, tiene una oportunidad para ser promovida.

Según el Arts of Council, el brexit cultural tendrá efectos negativos tanto desde el punto de vista intelectual como económico, más del lado británico que del continental, sin que sea motivo de alegría.

De todas formas, la cultura no tiene fronteras y todos los actores de la cultura, desde los creadores hasta los consumidores, seguirán ofreciendo su talento y contribución al mundo.

Por José Mª Álvarez de Lara Morel Profesor de Industrias Culturales y Creativas Esade

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