Pocas luces


Solo es posible describirlo con una metáfora: la mirada perdida de un animalillo que no entiende qué significan dos faros en medio de la nada. Ha sido arrollador, deslumbrante. Lo que le faltaba a un año que ha ido pasando a trompicones, con muchos disgustos y encadenando sorpresas que no agradan. Un cortocircuito, un giro inesperado en medio de la trama. Una cosa innovadora que sin embargo demuestra que en esta nueva normalidad hay cosas que no son nuevas. Dan igual las pandemias y las crisis, porque hay asuntos que nunca cambian. Así que a los informativos de Telecinco se les ha ocurrido la genial idea de pasar un minuto entero de su tiempo a regresar a una antiquísima España, con olor a cerrado y moral rancia.

Y Piqueras anuncia una pieza antes de volver a Venecia en la que se han dedicado a recordar esa basura machista del torero y la folklórica, del hombre valiente que arriesga su vida mientras desde la barrera sufre la bella dama. Y empiezan a desfilar parejas por la pantalla. Mujeres que se van convirtiendo en muletas que ondear con poderío por la plaza. La última, la que ha sacado del cajón de la naftalina todos los tópicos sexistas de parejas con disparidad de edades. La pantalla volviendo a otro siglo y dando la estocada. Mucho traje de toreo pero pocas luces en la escaleta de la jornada. Por qué lo llaman informativo si lo que han emitido es caspa.

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