Caducidades

Luis Ferrer i Balsebre
Luis Ferrer i Balsebre EL TONEL DE DIÓGENES

OPINIÓN

WALTER BIERI

26 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Uno de los aspectos que confío en que se reconduzca tras la crisis estructural que ha supuesto el coronavirus es la llamada «obsolescencia del mercado», o lo que es lo mismo, esa lógica del consumismo que hace que las cosas tengan una vida con fecha de caducidad sietemesina.

La obsolescencia del mercado, junto con la imposición de la variedad, el bombardeo por tierra, mar y aire de anuncios y publicidad y la permanente incitación del deseo impulsan hacia un consumo desaforado y efímero que tiene unos efectos colaterales desastrosos.

No se trata solo del hecho de verte obligado a comprar el último ingenio porque el anterior ha quedado obsoleto -cuyo ejemplo más palmario son los teléfonos móviles-, donde, por más que te resistas a cambiar el que tienes, te acaban obligando con solo modificar un detalle en los sistemas operativos que hacen que el tuyo ya no pueda funcionar con ellos, o dejen de fabricar carcasas para él porque la de los nuevos modelos tiene el agujero del auricular en otro ángulo.