De vuelta


La historia es pendulona, y en ese barrizal ideológico que sustituyó al marxismo para configurar una nueva corrección política, un estándar renovado del burgués biempensante, el péndulo está ya de vuelta. Se nota poco todavía, y menos en España, pero los síntomas parecen claros. La semana pasada fue el manifiesto de la revista Harper's, firmado por 150 intelectuales -casi todos de izquierda- en defensa del libre debate y en contra de lo que se ha dado en llamar cultura de la cancelación. Quizá porque esa izquierda padece ahora en sus carnes, desde posturas neomarxistas, ataques similares.

Esta semana algunos académicos y algunos medios reaccionaron ante la injusta persecución contra un reconocido catedrático de Princeton que manifestó en un artículo su desacuerdo con algunas ideas que circulan en el discurso correcto sobre racismo. Nadie esgrimió argumentos contrarios, se limitaron a pedir que se le castigara. Algo por lo que ya pasó el jefe de opinión del New York Times donde, también esta semana, dimitió Bari Weiss, articulista y editora de opinión, harta de que sus colegas la acosaran por disentir de las ideas dominantes.

Otro síntoma: proliferan las críticas, sobre todo desde posiciones feministas, de las ideologías de género y sus derivados. Ahí destacó J. K. Rowling, la de Harry Potter, arropada por muchísima gente pese a las críticas salvajes. En España ocurrió lo mismo con Lidia Falcón. Antes lo había sufrido Martina Navratilova. Pero quizá resulte más significativo el éxito de las cuentas satíricas en Twitter: la hilarante Titania McGrath, de Andrew Doyle, ronda los 550.000 mil seguidores. Acaban traducir al español su libro: Woke.

@pacosanchez

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