La autocrítica que nunca llega

M.ª Carmen González Castro
M.ª Carmen González VUELTA Y VUELTA

OPINIÓN

María Pedreda

16 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Lo mejor de la noche electoral es cuando, una vez conocidos los resultados, los candidatos van interviniendo y, sorprendentemente, casi todos se felicitan por los resultados, incluso aunque no sean demasiado favorables. Casi todos encuentran la forma de ver el vaso «medio lleno» sea cual sea el número de escaños obtenido. Y el que ha cosechado una derrota sin paliativos, y no encuentra una lectura positiva, habla de «hacer autocrítica». Ocurre siempre, una noche electoral tras otra y, como no, también el 12J en Galicia.

Comparecieron radiantes Feijoo y Ana Pontón, y buscando excusas Gonzalo Caballero, mientras en el entorno socialista y en el mundo de Podemos y sus confluencias se empezaba a hablar de hacer autocrítica. Esa fue la foto de la noche electoral en Galicia. La misma de las anteriores, y la misma de las siguientes. Solo varían los protagonistas.

¿Cuántas veces hemos oído a Pablo Iglesias aludir a la necesidad de hacer autocrítica? Pues después de cada debacle sufrida tras estar a apunto de, en palabras suyas, asaltar el cielo. Y generalmente se ha zanjado con un golpe en la mesa del líder, que se ha ido deshaciendo de los personajes que lo podían incomodar.