Mitos fuera

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

XOAN A. SOLER

15 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Contra el mito que nos dibuja inmovilistas y conservadores, los resultados del domingo transparentan una Galicia de una audacia electoral sobresaliente. Ya sucedió en el 2016 con un número descomunal de gallegos pasándose su atribuida parálisis existencial por los pinreles y votando a la marea viva de aquel Beiras. Qué bien bautizó Manuel Rivas al movimiento este, que inundó la costa con una firmeza primaveral y la abandonó con el mismo margen de retirada. Aquí amaneció la nueva política y en tan pocos años también aquí la convertimos pronto en vieja, lo que nos dibuja como unos seres poco propensos a lo estático.

Los tópicos sobre la galeguidade tampoco encajan con la peripecia reciente del benegá. Murió en Amio pero resucitó al tercer día con el liderazgo honesto y jovial de Ana Pontón, que entiende a Galicia con el mismo compromiso riguroso pero sin refunfuñar. El Bloque vuelve a ser el partido de la gente joven en un país de viejos. Entre las barbas y el mohín circunflejo de Ana, el BNG ha encontrado un camino generacional nuevo.

También a estribor hay mitos en revisión. Feijoo ganó sin los abalorios del PP, lo que señala una crisis de marca pluscuamperfecta, como si la Bardot se avergonzara de Saint Tropez o Pininfarina de haber diseñado el Testarossa.

Incluso en esa repetición de destino maldito aturada por Caballero, Gonzalo, hay una singularidad fuera de las previsiones que insisten en considerar que aquí sempre pasa o de sempre.

Contra el mito que nos dibuja inmovilistas y conservadores, los gallegos votamos el domingo como nunca. Aunque la mayoría de martillo pilón del PP parezca indicar otra cosa.