Suscríbete 1 año y te regalamos 140 días gratis
Quiero la oferta

La falacia del impuesto a las grandes fortunas

Miguel Caamaño FIRMA INVITADA

OPINIÓN

María Pedreda

20 jun 2020 . Actualizado a las 09:29 h.

Por razones, entre otras, de actualidad, nos ha parecido oportuno dedicar unas líneas al otrora llamado impuesto a las grandes fortunas, rebautizado la primera semana de junio nada menos que como Impuesto para la Reconstrucción Nacional. Si nos atenemos a las palabras de su mentor, el vicepresidente del Gobierno y secretario general de Unidas-Podemos, se pretende equiparar la fiscalidad de los ricos españoles con la que grava a los ricos europeos mediante la creación de un impuesto que recaería sobre ciertos patrimonios. El tipo de gravamen sería del 2 % para los patrimonios de valor entre 1 y 10 millones de euros, del 2,5 % para los patrimonios de entre 10 y 50 millones de euros, del 3 % para los patrimonios de valor comprendido entre 50 y 100 millones y del 3,5 % para los patrimonios cuyo valor exceda de los 100 millones de euros. 

Las pretensiones confesas del citado mentor estriban en recaudar 11.000 millones de euros.

Pues bien, vale la pena hacer una reflexión sobre la expuesta propuesta de delirio fiscal:

1.- Un impuesto directo sobre el patrimonio de las personas físicas solo sobrevive a estas alturas en cuatro países del Espacio Económico Europeo: en Noruega (que no forma parte de la Unión Europea), en Suiza (que tampoco forma parte de la UE), en Holanda (cuya naturaleza es distinta al clásico impuesto sobre el patrimonio, porque se trata de un impuesto indirecto que realmente grava la renta imputable al patrimonio neto del contribuyente) y en España. En estas circunstancias, no es fácil de entender lo que pretende decir el vicepresidente con que mediante el nuevo impuesto a las grandes fortunas (o Impuesto para la Reconstrucción Nacional) se equipararía el tratamiento fiscal sobre el patrimonio entre España y Europa.