CIS: mismas siglas, significado diferente

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

Kiko Huesca | Europa Press

19 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El pronóstico de resultados electorales que se contiene en el último barómetro del CIS, tanto respecto de las generales como de las autonómicas gallegas, se separa de forma general, y en algunos casos de forma radical, de los de todos los sondeos de institutos privados que, para unas lejanas generales y unas cercanas regionales, han venido publicándose regularmente en las últimas semanas.

Lejos de ser excepcional, esa diferencia resulta, muy por el contrario, habitual desde que Sánchez colocó al dirigente socialista Félix Tezanos al frente de la institución. Tomemos como ejemplo las elecciones más cercanas, es decir, las generales de noviembre del 2019. El CIS realizó una macro encuesta (Estudio nº 3.263) entre finales de septiembre y mediados de octubre de ese año con 17.650 entrevistas, en la que atribuía a los partidos nacionales los siguientes resultados medidos en escaños del Congreso: PSOE entre 133 y 150 (obtuvo 120), PP entre 74 y 81 (obtuvo 89), Ciudadanos entre 27 y 35 (obtuvo 10), Podemos entre 37 y 45 (obtuvo 35) y Vox entre 14 y 21 (obtuvo 52).

Basta comparar ese sondeo con los realizados entonces por un gran número de institutos privados, sobre muestras muchísimo menores (entre 1.000 y 2.000 entrevistas por regla general), para comprobar que el porcentaje de error en los pronósticos del CIS dobla generalmente al de sus competidores. Algo que, grave ya en sí mismo, dada la gran diferencia entre el tamaño de las muestras, lo es mucho más si se tiene en cuenta que el sesgo es políticamente evidente en los desajustes que se observan entre el pronóstico y la realidad en los sondeos de Tezanos: un sesgo que favorece siempre a su patrón y a sus previsibles aliados y perjudica a los adversarios del PSOE.