El valor incalculable de la OMS

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La OMS lucha contra las pandemias con el Reglamento Sanitario Internacional (RSI), pero su misión depende de que los países cumplan su obligación de suministrarle datos (artículos de 5 a 10), de forma «oportuna, exacta y suficientemente detallada» (artículo 6.2). Debe analizarlos para evaluar si hay riesgo de propagación internacional (artículo 5.4), pero no es responsable de si los países son más o menos eficientes.

La OMS es responsable del análisis de riesgo que haga y de cómo ejerza los limitados poderes que tiene con la declaración de emergencia sanitaria pública de importancia internacional (ESPII) (artículo 12), la sirena que hace sonar como en un incendio.

¿Qué hizo la OMS ante la covid-19? Publicó el primer informe con recomendaciones para China a los cinco días, y para todos los países a los diez. El 14 de enero, advirtió a los países que preparasen sus hospitales ante el riesgo de propagación. Convocó al comité de emergencias para determinar si el brote era una ESPII, sin que los expertos lograsen un consenso (22-23 de enero). Lo volvió a convocar tras los primeros casos fuera de China, declarando esta vez la ESPII y con un «riesgo mundial alto» (30 de enero). En el 99,5 % de países del mundo solo había 82 casos.

¿Qué hicieron los países al oír la sirena de incendio de la OMS? Salvo excepciones, nada. La OMS redobló sus advertencias en febrero: «es tiempo de actuar» (día 5); «que el mundo despierte» y considere al covid-19 como «enemigo público número uno» (día 11); «una epidemia devastadora puede empezar en cualquier país en cualquier momento» (día 12); «todos los países deben hacer todo lo posible para prepararse para una pandemia» (día 24). El 11 de marzo, la OMS declaraba la pandemia. Más del 90 % de los 118.000 casos se concentraban en cuatro países, y casi 140 países no habían reportado ningún caso o menos de diez. Muchos siguieron sin reaccionar. Hoy hay más de 6.000.000 de casos en 188 países y unos 370.000 muertos.

Los estados no tienen interés en ver si actuaron bien o mal, pero sí lo tienen para poner la lupa sobre la OMS, con muchas propuestas de revisión y una sola de retirada. La retirada anunciada por Trump es una insensatez, aún vacía de contenido y de final lejano e incierto. La revisión de la OMS me parece muy bien, para «asegurarnos de que cumple con su mandato clave y que sus Estados miembros cumplen con el RSI» porque «necesitamos una OMS más efectiva para prevenir otras catástrofes en el futuro». No lo digo yo, lo dijo Alex Azar, secretario de Estado de Salud de EE.UU. Ni los más críticos, bravuconadas trumpianas aparte, son tan incautos como para despreciar el valor incalculable que tiene la OMS en nuestras vidas. Literalmente.

Por Jorge Quindimil Profesor de Derecho Internacional Público de la Universidade da Coruña

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