Pero ¡en manos de quién está el país!

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

Juan Herrero | Efe

22 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Todos los gobiernos pueden equivocarse o acertar, lo que está en la propia naturaleza de las cosas. De hecho, lo que los ciudadanos tenemos derecho a exigir a quienes mandan a cambio del poder y la confianza que les damos no es que acierten siempre, sino que actúen con responsabilidad en defensa de los intereses generales. Y para ello resulta indispensable que los ejecutivos fijen sus objetivos y los medios con los que aspiran a alcanzarlos.

Cuando ese básico esquema democrático se invierte radicalmente, de forma que el gobierno no está para hacer cosas sino que hace cosas (sean las que sean) para aguantar a cualquier precio en el poder, ocurre lo que ahora, para desgracia de todos, estamos viviendo en nuestro país, abandonado a la deriva por el presidente Pedro Sánchez. El Gobierno es como un barco a merced solo de los golpazos del viento y de las olas, como un balón cuya dirección la marcan las patadas que recibe de eso que el PSOE llama las fuerzas progresistas, como un boxeador que trastabilla grogui por el ring y se abraza incluso a su adversario con el único fin de no caer sobre la lona.

Y así, la quinta prórroga del estado de alarma, que iba a finalizar el 25 de junio para satisfacer la exigencia del PNV (7 diputados) de que la nueva normalidad coincidiese con el inicio de la campaña vasca para las elecciones autonómicas, se reduce a la mitad para que la vote Ciudadanos (10 diputados), cuyo apoyo saca a Arrimadas del área trifachita y la transporta por la gracia del PSOE de nuevo al progresismo.