Esto sí que anima


En medio de la tormenta, al menos una buena noticia. De esas que levantan el ánimo y ayudan a superar este arresto domiciliario. Vuelve el fútbol. Que es lo que estábamos anhelando millones de españoles porque podemos sobrevivir al coronavirus, a la devastación empresarial y laboral y hasta a la crisis social que se nos avecina, pero sin fútbol no lograremos llegar muy lejos. Esa dura etapa que tenemos por delante, o la hacemos con fútbol o no la superamos.

Por eso está previsto que en unas horas comiencen a realizarse miles de test del coronavirus a futbolistas, familiares, allegados y aproximados para que todo esté listo lo antes posible. Cierto que los test, cuya carencia fue clave en la expansión del virus, es uno de los tesoros más preciados en estos momentos. Y que carecen de ellos quienes están en primera línea de combate, como sanitarios y agentes del orden. Cierto también que centenares de policías los están realizando por su cuenta en laboratorios privados. Y cierto que esos test, de los que no disponemos, resultan imprescindibles para comenzar la «desescalada».

Pero hay que ser razonables. Y como lo importante es ver correr a Messi detrás de un balón, la Liga, que preside un señor que tiene como gran mérito haber sido miembro de Fuerza Nueva, y los grandes clubes están preparados para suministrar miles de test a todos los equipos profesionales. Solo aguardan la autorización de Sanidad, que no parece mucho por la labor. Es por llevar la contraria. Como algunos deportistas rebeldes que entienden que someterse a las pruebas, que podrían ser diarias, les otorgaría un privilegio del que casi nadie dispone. Entre ellos, muchos de los que luchan por sobrevivir en las uci.

Pero lo primero es lo primero. Así que en medio de este valle de lágrimas, aunque aún desconocemos cómo nos ataca el virus, y cuándo podremos pisar las aceras, y mientras contamos los muertos por decenas de miles, vemos cómo se programa la vuelta del fútbol a nuestras vidas. Y eso siempre anima.

Decía mi llorado luthier Marcos Mundstock que «es muy fácil obrar mal y luego arrepentirse. Lo difícil es arrepentirse y luego obrar mal». Por eso uno está convencido de que superaremos el coronavirus, pero no lo está tanto de que no sucumbamos ante la pandemia de desvergüenza e indecencia a la que nos someten.

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