Yo invito, tú pagas


Últimamente está en boca de muchos eso de los «eurobonos» o «coronabonos». Pero pocos han explicado por qué alemanes y holandeses, austríacos o finlandeses están en contra de esta medida, sin caer en tópicos y prejuicios. Italia, sobre todo, y España los defienden. Seguramente, la mutualización de la deuda en la UE llegará con el tiempo. Pero ahora no es el momento. Es como abrir la caja de Pandora. O, dicho de otra forma, lo que Italia y España plantean es: «Yo invito, tú pagas».

Italia ha dicho que necesita endeudarse en unos 300.000 millones de euros para afrontar la crisis de la pandemia. España, por boca del presidente del Gobierno, ha hablado de un «Plan Marshall». Italia tiene una deuda del 136 % del PIB y España del 95 %. Los expertos dicen que nuestra deuda puede alcanzar el 115 % y el déficit el 15 %. El problema no son los datos en sí mismos, sino cómo vamos a pagar la factura. Japón tiene una deuda superior al 200 % y nadie pone en duda de que la pagará. La clave está en la productividad.

Hace unos días le argumenté a un amigo lo siguiente: «La mutualización, en los términos que ahora se plantea, significa yo invito y tú pagas, es decir que unos países avalen a otros en su deuda. No va a faltar liquidez desde luego, para eso está el BCE o el MEDE, pero comprendo que algunos países desconfíen de otros que no saben o no quieren controlar su deuda, más bien esto último. Sería como abrir la caja de Pandora. Te pongo un ejemplo. Yo sé que tú derrochas y que no te llega lo que ganas a final de mes, por lo tanto te endeudas más y más. Llega un momento en que ya no puedes pagar la hipoteca. Vienes a mí y me dices: ¿me puedes avalar que voy a pedir un crédito y necesito el aval porque me lo exigen los prestamistas? ¿Qué harías? Probablemente, en mi lugar dirías: bien, te avalo pero voy a controlar tus cuentas a partir de ahora porque si gastas más de lo que debes y no puedes pagar van a venir a por el dinero del aval y eso me puede hundir a mí también. Pero si tu respuesta es: no, yo quiero seguir controlando mis ingresos y gastos sin que nadie me supervise y quiero gastar en lo que me plazca. ¿Qué dirías entonces? Quizás, ¿bueno, sigue derrochando que aquí estoy yo aunque me hunda contigo? En eso consiste el yo invito, tú pagas…, aunque nos hundamos juntos. Creo que eso, ahora, supone un duro varapalo a la Unión Europea. Alemanes y holandeses no se fían de los gobiernos inestables y manirrotos de Italia y España y esa es la cuestión. Para salir de esto hay que hilar muy fino y parecerse a Japón, no a Argentina. O sea, ser responsables y serios, no hacer funambulismo político». 

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