Cuando todo esto acabe


Dicen que cuando todo esto acabe ya no seremos los mismos. Que cuando volvamos a pisar la calle muchos principios se habrán transformado. Quienes así lo aseguran parecen querer vislumbrar que el hecho de ser diferentes nos hará necesariamente ser mejores. Que no estamos esperando a que levanten la barrera para salir corriendo a hacer lo mismo de siempre, para volver a contaminar ese aire fresco que está hoy más limpio que nunca. El director J.A. Bayona se sumó al mensaje catártico el domingo en esa versión doméstica de Lo de Évole que se abonó al nuevo género televisivo de la videollamada. Al director de Un monstruo viene a verme el monstruo lo confinó en Nueva Zelanda, donde graba El señor de los anillos. Ahondó Bayona desde las antípodas en esa idea de cambiar las cosas, de interpretar las señales de un planeta que ha enviado sus anticuerpos para defenderse. Por una vez es la naturaleza la que nos contamina a nosotros y le ha enseñado de golpe a un par de generaciones sobreprotegidas el valor de las pequeñas cosas. Évole tuvo en su programa el momento mediático de Rosalía, confinada en Miami entre magdalenas y canciones. Pero lo más genuino del espacio fue su entrevista a una enferma de coronavirus que, tras pasar diez días en la UCI, lloraba por haber sido capaz de levantarse de la cama de nuevo. El inmenso valor de un simple gesto.

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