En primera línea

Abel Veiga TRIBUNA

OPINIÓN

Pedro Puente Hoyos | Efe

A vosotros, médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, personal administrativo, cocinas, limpieza, técnicos, mantenimiento, ambulancias, conductores, laboratorios, etcétera, nuestro reconocimiento, admiración y gratitud. Nunca tantos vamos a deber tanto a tan pocos. Y vosotros, juramento hipocrático de por medio, vivencia de principios éticos y humanidad a raudales, gracias. Gracias por estar ahí, en las urgencias, en los ambulatorios, en planta, en laboratorios, en quirófanos. Gracias por dar lo mejor de vosotros mismos hasta la extenuación. Por estar en primera línea frente a la virulencia terrible de este virus. Por no darle la espalda a las personas. Por plantar cara al COVID-19 arriesgando con ello vuestra salud y la de vuestra familia. Por vuestra valentía y coraje frente al miedo, la angustia y la dureza que a veces inflige la derrota de la muerte del enfermo. Gracias por luchar cada vez que uno se enfunda en trajes y mascarillas que igual no son las mejores ni las que más protegen; gracias cada vez que cruzáis las puertas de una habitación, de un box o de una uci y atendéis al paciente, al enfermo, al crítico que solo espera el buen hacer y quehacer médico y profesional. Gracias cada vez que miráis a los ojos a un paciente. Gracias cuándo tengáis que tomar decisiones en esa delicada raya o límite entre la vida y la muerte. Y cuando esa elección sea terrible.

No es fácil esa primera línea y serán muchas las tentaciones, los miedos y las incertidumbres. Pero si una profesión es vocacional y de servicio por encima de todas es la sanitaria. Y es justo que todos, del primero al último, os lo reconozcamos. No todos estamos hechos de esa pasta de humanidad y servicio tan especial, máxime cuando el desagradecimiento es santo y seña de una sociedad cada vez más vacía y egoísta.

No llevar otro propósito que el bien y la salud de los enfermos ha sido y es la base de un juramento que, tras más de veinticinco siglos, sigue vivo hoy. Y más con la denodada lucha en estas horas tan duras y tan difíciles. Solo estamos al principio de una batalla que va a mostrar lo mejor de lo que somos capaces. Hagamos caso a las autoridades sanitarias, colaboremos, seamos responsables. Simplemente eso, responsables con nosotros mismos y con los demás. En primera línea.