Por mucho que intentemos superarlo, este país sigue dándose garrotazos hundido hasta las rodillas en una eterna quiebra. Aunque parezca hasta un poquito rancia, esa idea de dos países totalmente enfrentados que conviven todos los días codo con codo la estamos viendo hasta en la televisión. Golpe de mando para transitar entre la pandemia incontrolable y la fase de contención. Las dos Españas: directos con periodistas enmascarillados dando una visión apocalíptica de lo que ocurre o un programa especial donde un nutrido panel de expertos se pasa una hora repasando los datos, llamando a la calma, explicando los conceptos. Alarmismo contra información. Las dos Españas para explicar en qué consiste la nueva ley de libertad sexual. Se puede hablar de que gira en torno al consentimiento, que las penas iniciales se rebajan porque no distingue entre abuso y agresión. O se puede llamar en calidad de experto a un abogado que para defender a cinco -aquí no se puede usar la palabra hombre, ni humano, ni persona, ni señor- insistiendo en que una chica a la que meten en un portal, agreden, graban en vídeo y a la que le roban el móvil seguro, seguro que estaba conforme. Eso es. Todo por la audiencia. Más voz a quien parece no acabar de entender que si no demostramos que queremos, es una violación. Vuelve a nosotros Antonio Machado: una de las dos Españas va a helarte el corazón.