Un pésimo 8-M


Ya podemos celebrar un 8-M todos los meses que como no cambiemos de actitud estamos perdiendo el tiempo. Ya podemos hacer un 8-M todas las semanas que como no varíen su comportamiento nuestros referentes políticos y sociales estamos abocados al fracaso. Los discursos machistas siguen tan vigentes, incluso en el Parlamento, como en los años sesenta. Con el agravante de que ahora cuentan con un mayor número de altavoces para su propagación.

La batalla por la igualdad está en horas bajas, por no decir en su peor momento. Hoy, con absoluto descaro, desde las mismas instituciones y los que fueron elegidos en las urnas, se niega la violencia machista, los asesinatos, la brecha salarial, que supera el 25 %, y la precariedad laboral pese a que la mujer ocupa tres de cada cuatro empleos a tiempo parcial. Se cuestiona el discurso por la igualdad y frustrados cantantes reconvertidos en presentadores de televisión se permiten defender los acosos del tenor que ni él mismo defiende.

Pero los negacionistas están de enhorabuena. El asunto creó tensión en el propio Gobierno más feminista de todos los tiempos, a decir de su presidente. Carmen Calvo e Irene Montero andan a trompazos por demostrar quien es más feminista, a propósito de la ley de libertad sexual, que según los expertos es una absoluta chapuza.

Con Vox tirado al monte, como siempre, y con el feminismo histórico soliviantado, resulta fácil entender la postura del PP, que lidera Álvarez de Toledo. La marquesa hooligan y «feminista amazónica», como gusta de definirse, asegura que «no hay una ideología machista que decida someter a las mujeres por el hecho de ser mujeres. Es falso y especialmente falso en el caso de España», porque «hay una evolución desde la época de Marisol». Y se quedó tan tranquila.

Dejamos de hablar de igualdad, respeto, derechos y libertad de la mujer para cuestionarnos si sufre discriminación. Estamos como hace un siglo. Ni haciendo un 8-M todos los días lograremos avanzar. Mientras no nos saquemos a todos estos zotes de delante seremos incapaces de avanzar un paso sobre un problema que a gran parte de los españoles nos abochorna.

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