Hay que construir más vivienda libre y pública

María Jesús Fernández ECONOMISTA SÉNIOR DE FUNCAS

OPINIÓN

08 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El principal inconveniente de las políticas que tratan de limitar las subidas de los precios de los alquileres por la vía de restricciones regulatorias, como la imposición de precios máximos o la extensión temporal de los contratos, es que no abordan la causa del problema, y así difícilmente se resolverá.

La subida de los precios de los alquileres en las grandes capitales no es algo específico de nuestro país, sino que es un fenómeno generalizado en todos los países desarrollados. Y su causa no se encuentra en ninguna manipulación monopolista. El mercado del alquiler es extremadamente disperso, y ni todos los fondos inmobiliarios unidos controlan, ni de lejos, una porción suficiente como para imponer precios.

El motivo del encarecimiento de los alquileres es tan sencillo como que el núcleo urbano de las ciudades tiene una capacidad limitada para albergar viviendas, mientras que su población no deja de crecer, debido a su enorme poder de atracción derivado de la creciente concentración en ellas de la actividad económica. Es un fenómeno estrechamente unido al del despoblamiento rural.