Esto solo puede acabar mal o muy mal

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

Ricardo Rubio | Europa Press

27 feb 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El Gobierno habla de diálogo y el conglomerado independentista de negociación. Mal empezamos si la mitad de los que ayer se sentaron a la mesa en la Moncloa no saben ni siquiera a qué están jugando. Porque un diálogo, según la RAE, es una «plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos». Y negociar es «tratar y comerciar, comprando y vendiendo o cambiando géneros, mercancías o valores para aumentar el caudal». El Ejecutivo nos quiere convencer de que el esperpento político que se vivió ayer es una charla en la que personas que estaban distanciadas tratan de reencontrarse y recuperar el cariño. Pero el independentismo, ¡ay!, es más sincero y nos aclara que la cosa no va de pláticas y afectos, sino de comprar y vender género. Que aquello es una lonja en la que el producto que ellos ofrecen son sus votos y en la que el Gobierno aspira a comprárselos pagando en especie. Es decir, poniendo en almoneda la unidad de España y la Constitución y ofreciendo privilegios fiscales a Cataluña, obviando que la guita con la que abona la factura no es suya, sino de todo el pueblo español, que ostenta la soberanía nacional.

Sea diálogo o negociación, lo que ayer comenzó solo puede acabar de dos formas. Mal, o muy mal. Si lo que Sánchez pretende es hacerle un tocomocho a los independentistas mareando la perdiz en esa mesa del oprobio hasta que ERC le apruebe hoy el techo de gasto y mañana los Presupuestos, para luego dejarlos colgados de la brocha, estaría jugando con fuego, alentando el victimismo y cargando de razones al golpismo secesionista para mantenerse en el poder. No sería la primera vez que Sánchez intenta un timo político. Y si no, que le pregunten a Rajoy, al que ofreció su firme apoyo para aplicar el artículo 155 en Cataluña para pactar poco después su destitución con los sediciosos. Pero si, como parece, ya que el Gobierno ignora de nuevo la Constitución en el comunicado conjunto, es una negociación real con la que Sánchez quiere asegurarse la estabilidad haciendo cesiones a quienes solo aceptan autodeterminación y amnistía, estamos ante el mayor ataque al Estado de derecho de la democracia.

El líder del PSOE se ha comprometido a someter a una consulta entre los catalanes e imponer a todos los españoles —y a los catalanes no independentistas, que son mayoría—, lo que se apruebe en una mesa que burla a la Cortes elegidas en las urnas. Siendo eso ya una clara vulneración de la Constitución, —«la ley no basta»—, Sánchez añade la ignominia de denigrar al Estado y humillar a todos los españoles sentándose a negociar en pie de igualdad con un delincuente condenado como Joaquim Torra que se presenta en la Moncloa con su lazo amarillo, y con Josep María Jové, imputado por ser el «arquitecto del procés», que registró con minuciosidad de relojero en su Moleskine los pasos que se dieron para perpetrar el golpe.