De charco en charco, hasta el Código Penal


El nuevo lío se llama Código Penal. No sabemos casi nada de su reforma, porque no hay un proyecto oficial, ni nada se presentó al Congreso, ni nada se ofreció a los grupos políticos para su discusión y busca de acuerdo. Lo único que se sabe es lo que dijo la portavoz María Jesús Montero: que la revisión del Código tiene que ver con los «acontecimientos ocurridos en Cataluña». Investigaciones periodísticas posteriores consiguieron descubrir que se piensa agravar las penas por el delito de rebelión, quizá para tapar lo que ahora se discute: la rebaja de las penas por el delito de sedición.

Estamos, por tanto, en fase de lanzamiento de la idea, pero ya produjo una fuerte onda expansiva: la oposición conservadora se lanzó contra el proyecto con la idea de que estamos ante un trato innoble: un acuerdo secreto con Esquerra para indultar a Oriol Junqueras «por la puerta de atrás», como dijo un diario. Ayer, incluso otro diario hacía una especulación con el calendario: la reforma podría estar culminada antes del verano, coincidiendo con el cese de Torra, y así Junqueras se podría presentar a las elecciones y, según las encuestas, ganarlas y ser el próximo presidente de la Generalitat.

Resulta difícil distinguir dónde empieza la imaginación y dónde la realidad. El Gobierno anda como pisando huevos porque, efectivamente, es muy complicado presentar a la opinión pública una medida que beneficiará a condenados por sedición mientras se negocia con el partido liderado por uno de ellos. La intención puede ser buena si los señores Sánchez e Iglesias -cuya mano parece decisiva en esta historia- tienen la seguridad de que con esta reforma se empieza a resolver el conflicto. Digamos que sería un caso en que el fin justifica los medios. Puede ser un escándalo si se queda en ganar el voto independentista para los Presupuestos del Estado y el conflicto continúa exactamente igual.

Mientras se despeja esa incógnita, el Gobierno tiene que revisar su técnica de informar. En vez de anunciar la reforma, tendría que haber empezado por crear demanda social. ¿Y cómo se crea? Si hubo «mensajes de Europa», como dice Carmen Calvo, no dejarlos caer así, sin decir de quién, ni cuándo, ni por qué vía, como si fuesen mensajes de ultratumba. Si hay razones de homologación a los códigos europeos, hacer un estudio solvente de derecho comparado, que para eso de dispone de un servicio jurídico de primer nivel. Y si es algo parecido a la desjudicialización del procés, explicarlo a la sociedad, que es suficientemente madura para entenderlo. La liturgia, señores ministros. Si en esto falla la liturgia, falla lo esencial. Una gran operación de Estado se puede quedar en un cambalache de dudosa dignidad.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
28 votos
Comentarios

De charco en charco, hasta el Código Penal