Dinámica de grupo

Luis Ferrer i Balsebre
Luis Ferrer I Balsebre EL TONEL DE DIÓGENES

OPINIÓN

Emilio Naranjo

19 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Por fin, tras un parto laborioso, el presidente alumbró el Consejo de Ministros. Un grupo que recibió su bautismo periodístico con la foto en torno a una mesa episcopal ampliada para que todos cupieran. Cuando se forma un equipo que va a interactuar durante un tiempo y espacio prolongado se inicia lo que en la dinámica de grupos llamamos «evolución del grupo».

 Tiene tres etapas claramente diferenciadas. La primera o «fase caótica» se caracteriza por una serie de sentimientos que abarcan desde la desconfianza o soledad hasta la paranoia. Es una etapa en que la matriz grupal aún no se ha conformado y sus miembros no han establecido las relaciones sociométricas de afecto o rechazo que más adelante van a llevar a la estabilidad del grupo.

Una vez conseguido el equilibrio se inicia la segunda fase denominada de «encantamiento grupal». En esta etapa el clan alcanza su mayor cohesión y se instaura un sentimiento de pertenencia al mismo que hace sentir que el grupo puede con todo, omnipotente, capaz de enfrentarse a cualquier conflicto y resolverlo siempre que se haga desde y con el amparo del grupo. Es sin duda la fase más productiva, eficaz y terapéutica. Pasada esta etapa se inicia la de «disolución», en la que el grupo pierde el sentimiento de omnipotencia, comienzan a explicitarse los conflictos entre sus miembros y aparecen las primeras bajas, lo que dota al grupo de un sentimiento de pérdida progresivo que anuncia su disolución y cierre.