Variaciones sobre Dickens


Un año, por estas fechas, se me ocurrió escribir un artículo basado en el célebre Cuento de Navidad de Dickens. Por supuesto, me refiero a la historia de Ebenezer Scrooge, el empresario tacaño al que se le aparecen tres fantasmas en Nochebuena -el del pasado, el del presente y el del futuro- y le acaban convirtiendo al vicio de la generosidad. Como en el cuento, también a mí se me apareció entonces el Fantasma de la Navidad Pasada para recordarme que ya había escrito otro artículo basado en ese mismo cuento años atrás. Y luego se me apareció el de la Navidad Futura para advertirme que, más adelante, escribiría otro artículo similar, que supongo que es este, una versión más entre centenares de ellas que se han hecho.

Y no es sorprendente que se hayan hecho tantas, y se sigan haciendo. En su modestia, Cuento de Navidad es una de las mejores historias que se han escrito. Es un clásico, es decir, un libro que todo el mundo cree -a veces, sinceramente- haber leído. Trata de lo que, en el fondo, es el único tema literario que subyace en todos los demás, que es el del tiempo, o el de la mortalidad. Es también una historia de culpa y redención, una novela corta que, según los historiadores, inventó los tópicos de la Navidad moderna, además de un texto clave en la historia de la sensibilidad social. Exactamente al mismo tiempo que Dickens escribía su sentimental defensa del capitalismo de rostro humano, Friedrich Engels completaba su árida defensa del comunismo; dos maneras de entender la solidaridad que estaban destinadas a enfrentarse a muerte en el siglo siguiente. Dos ideologías que son, en realidad, dos cuentos de Navidad diferentes, cada una con sus partidarios irreconciliables.

Pero yo creo que Cuento de Navidad es sobre todo un clásico, no por su contenido, sino por su forma, esa elegante estructura de sonata en tres partes y ese juego de presente, pasado y futuro que anticipa la física moderna. Así que, como digo, pensé en escribir otra variante más para esta historia: una en la que Scrooge es en realidad un hombre generoso al que el Fantasma de la Navidad Futura muestra que morirá solo y arruinado, olvidado por sus beneficiarios ingratos. Luego pensé en otra versión, en la que Scrooge cambia y hace el bien, pero al final muere solo y arruinado igualmente, porque el Fantasma de la Navidad Futura del cuento -y este es un detalle que suele pasar desapercibido- no le garantiza que por cambiar de vida vaya a salvarse. Al final, me inclinaba más bien por otra historia metaliteraria en la que los tres fantasmas se le aparecen al propio Dickens mientras está escribiendo otro libro distinto. El Fantasma de la Navidad Pasada le muestra su dura infancia, con su padre en prisión por deudas y él trabajando largas horas en una fábrica de betún. El de la Navidad Presente le recuerda que en ese momento está asfixiado por las deudas -así era-, mientras que el de la Navidad Futura le augura una muerte anónima, habiendo fracasado como escritor. El relato terminaría con una escena en la que Dickens despierta al nuevo día y se pone a escribir Cuento de Navidad, que le hará rico y cambiará su vida.

Pensaba, digo, en desarrollar alguna de esas posibles variantes de la historia, pero me he liado explicándolas y ahora veo que he llegado al final de la página sin haber sido capaz de empezar ninguna. Que es exactamente lo que me había dicho el Fantasma de la Navidad Futura que pasaría cuando se me apareció aquella noche. Así que era verdad.

Por Miguel-Anxo Murado Escritor y periodista

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