Compañeros de cama


En las últimas semanas nos hemos topado más de una vez con la frase «La política hace extraños compañeros de cama», unas veces aplicada a las negociaciones para formar Gobierno en España y otras a las alianzas de los laboristas y algunos conservadores británicos contrarios al brexit y a su apóstol, Boris Johnson.

En varias ocasiones ha sido atribuida por aquí a Manuel Fraga, unas veces como creación propia y otras como adquisición de su etapa como embajador de Londres. Es probable que el que fue presidente de la Xunta la trajese de allá, pues suele considerarse fruto del caletre de Winston Churchill, al que debemos muchas creaciones expresivas, desde telón de acero (Iron Curtain) hasta el sangre, sudor y lágrimas que empleó en varias ocasiones durante la Segunda Guerra Mundial. ¿O no era de él esa última expresión? Lo cierto es que aparece en una novela de Henry James, Las bostonianas (1886), y en un poema de lord Byron de 1815, y también la utilizaron otros personajes históricos antes que Churchill.

En cuanto a «La política hace extraños compañeros de cama» (Politics makes strange bedfellows), tampoco es creación del mítico primer ministro británico. La había usado el escritor estadounidense Charles Dudley Warner en uno de los artículos que publicó en The Hartford Courant y que en 1870 reunió en un libro. La frase fue enmendada después por Groucho Marx: «Politics doesn’t make strange bedfellows; marriage does» (La política no hace extraños compañeros de cama; el matrimonio, sí).

Tampoco puede atribuirse a Charles Dudley Warner la total autoría de la frase que aún hoy mantiene su vigencia. Puede ser una adaptación de un parlamento que Shakespeare pone en boca de uno de los personajes de La tempestad: «Misery acquaints a man with strange bed-fellows». Las traducciones van desde «A veces la desgracia nos acuesta con extraños compañeros» hasta «La miseria trae a uno extraños compañeros de cama».

Los strange bedfellows o extraños compañeros de cama moran hoy en los diccionarios ingleses y han dado título a infinidad de episodios de series televisivas y películas. Quizá los lectores recuerden una de Rock Hudson y Gina Lollobrigida de 1965, Strange Bedfellows, cuya versión española fue titulada con un más púdico Habitación para dos. Eran otros tiempos.

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