Hasta luego, Maricarmen


El discurso de Belén Esteban mientras recogía el premio de la Academia de Televisión se ha vuelto viral por las pullitas a los críticos y a los biempensantes. Los que llevan años rechazando la televisión que ve la gente, la que entretiene y la que, dice ella, incluso ha cambiado las expresiones coloquiales que todos usamos. La televisión del «Hasta luego, Maricarmen» que ha salvamediatizado Telecinco y que ha desovillado toda una lana de personajes capaces de entrar primero en Gran Hermano y después transformarse en presentadores, como Nagore Robles o Kiko Hernández. Y aunque huyamos del tópico, lo cierto es que Belén Esteban tiene al menos una parte de razón en que la televisión popular, la que ve la gente, es la única que en realidad está triunfando en las cadenas generalistas. La televisión que sigue viva es exclusivamente la que se hace en directo, la que comunica de inmediato y la que trata de tú a tú al espectador. La televisión que nos queda (fuera de las plataformas en las que vemos las series) es la de Ana Rosa, la de Jorge Javier, la de Belén Esteban, la de Susanna Griso, la de Nagore, pero también la de Ferreras o Iñaki López. Los directos son el auténtico gancho que aún animan a la gente a cambiar de cadena y seguir de algún modo la actualidad, sea del tipo que sea. La televisión popular es la única que hace share.

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