Adoquines y ciudadanos


Nunca un adoquín tuvo tanto protagonismo. Sus pedazos fueron empleados por los violentos para acometer contra los agentes de la Unidad de Intervención Policial durante la tensa semana de disturbios en Cataluña, con motivo de la sentencia del procés. Aquellas imágenes en las que se veía a decenas de radicales urbanos rompiendo, pico en mano, las calles de Barcelona dieron la vuelta al mundo. Una ciudad divida, rota en mil pedazos, bajo el control de los citados radicales y el desgobierno de los independentistas, incendiada por las barricadas. Un escenario muy preocupante donde los escuderos de la democracia y de todos los españoles se veían seriamente comprometidos por unos jóvenes encapuchados, profesionales de la camorra, inyectados en odio y exaltados por los disturbios trataban de buscar un policía muerto, a modo de trofeo. No lo consiguieron, tampoco les faltó mucho. En el primer debate a cinco de esta semana, el líder de Ciudadanos decidía otorgarle un notable protagonismo a esta piedra labrada, que habitualmente se emplea para la pavimentación de calles pero que en Barcelona representa un peligro para la seguridad ciudadana. El líder de Ciudadanos exhibía un pedazo de adoquín para captar la atención de su mensaje.

Entre hoy y mañana viviremos de nuevo escenas violentas. Deseamos que no se vuelvan a repetir las sufridas hace tres semanas. El dispositivo de seguridad está preparado. Más de 4.000 agentes desplazados, de los cuáles más de la mitad pertenecen a Policía Nacional. En las próximas horas, los exaltados tratarán de hacerse con el control de las principales calles de Barcelona, tras la finalización de las manifestaciones. Tenemos la experiencia de lo que sucedió. La tibieza, ante la magnitud de las algaradas, no es la solución. Hay efectivos suficientes en Cataluña para afrontar la situación. Solo necesitan que les dejen actuar como lo harían en cualquier otra parte del territorio español y que puedan hacerlo con todos los medios a su alcance, aplicando las medidas preventivas que requiere la situación y en las que es necesaria también la implicación de la policía autonómica.

Hay que recordar que la principal misión de los policías nacionales y guardias civiles desplazados a Cataluña es la de proteger los edificios del Estado y las infraestructuras críticas, actuando cuando los Mossos se ven desbordados.

Tenemos buenos profesionales, démosles la confianza necesaria, en forma de medios y de seguridad jurídica. La proporcionalidad, oportunidad y congruencia se aplicará sin ninguna duda. Más allá de adoquines o ideologías están los ciudadanos, a quien nos debemos todos los servidores públicos.

Por Roberto González Secretario de la federal territorial del Sindicato Unificado de Policía

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