El papel está de moda


Con frecuencia se debate sobre la profunda transformación que la digitalización está provocando en nuestra sociedad. Más silenciosa y menos evidente, pero tal vez incluso más profunda aún, es la que aspira a hacer más compatible nuestro estilo de vida con el futuro del planeta. La reciente cumbre de acción climática en Nueva York y el impulso a los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas exponen la dimensión más global de esta revolución. En lo más cercano, en el día a día, es el individuo en su faceta de consumidor quien está llamado a cambiar profundamente y de manera irreversible sus formas de hacer y producir.

 La sostenibilidad gana relevancia para consumidores y prescriptores, que priorizan el carácter renovable y bio en sus opciones de compra. Economía circular y descarbonización se han convertido en preceptos irrenunciables para la actividad industrial. El sector papelero es puesto con frecuencia como ejemplo a seguir por otras industrias. El papel y el cartón tienen numerosas y crecientes aplicaciones, gracias a su naturaleza renovable, reciclable y biodegradable.

Con setenta fábricas de papel y diez de celulosa, la industria papelera española es uno de los grandes productores de la Unión Europea. En los cuatro últimos años (2016-2019), el sector ha invertido en España más de 1.500 millones en innovación y renovación tecnológica y en incrementos de capacidad, dirigidos fundamentalmente hacia productos con mayor potencial de crecimiento, como los envases y embalajes, y de mayor valor añadido, como los papeles especiales. La industria papelera está en modo inversor.

Mucho se ha hablado y escrito sobre la deslocalización cercana de fabricas de celulosa. La idea de levantar, empaquetar y trasladar una planta puede ser un concepto atractivo; pero, como concluyen análisis de expertos independientes, es técnicamente inviable y económicamente, inasumible. Las fábricas de celulosa son complejas e intensivas en capital. Su ubicación está condicionada por múltiples requerimientos. La disponibilidad de agua, materias primas, energía e infraestructuras es determinante.

Todos los estudios realizados en las dos últimas décadas han concluido que no existe en Galicia ninguna ubicación idónea para la creación de una nueva fábrica de celulosa. Adicionalmente, es difícil pensar que ningún inversor optase por la península Ibérica para instalar una fábrica totalmente nueva cuando la madera, principal insumo del proceso, es significativamente más cara que en otras regiones con menor atomización de la propiedad forestal. La celulosa tiene futuro y mucho en Galicia y en la península Ibérica, pero irá de la mano de crecimiento e inversiones en las fábricas existentes.

A partir de la celulosa y del reciclaje, la industria papelera fábrica papel, material indispensable en el mundo de la información y la comunicación, la logística y el transporte, la higiene y la sanidad, e infinidad de aplicaciones especiales de alto valor añadido.

Aunque el auge de la digitalización ha hecho mella en la difusión de la prensa, y en menor medida en otros papeles gráficos, los productos destinados a envases y embalajes están experimentando importantes crecimientos en la era de la economía digital, auspiciados por el auge del comercio electrónico y la tendencia hacia un consumo más sostenible.

El crecimiento del sector ofrece oportunidades a inversores y se presenta como una clara opción en procesos de reindustrialización ligada a la transición justa que viviremos en los próximos años.

El papel está de moda, y lo va a estar por mucho tiempo.

Por Carlos Reinoso Director general de Aspapel

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

El papel está de moda