El futuro «brexit» de la UE


En una asignatura de los cursos MOOC gratuitos de la UNED, Los orígenes históricos y culturales de la Unión Europea, aparece el siguiente texto de una entrevista realizada en el 2013 a Paolo Savona, el político que el presidente de la República Italiana hace poco no aceptó como ministro y originó una crisis política en Italia de grandes dimensiones: «Usted sostiene que en estos momentos Alemania está llevando a cabo casi al pie de la letra el plan económico que en 1936 anunció Walter Funk, el ministro de economía nazi». Paolo Savona, expresidente del Fondo Interbancario de Tutela de los Depósitos de la Unión Europea, consideraba que Alemania ha intentado sin éxito hacer de Alemania el centro industrial, económico y monetario de Europa. Ahora, dentro de la crisis del brexit, en la Unión Europea existe el germen de algo que parece poco importante como es la cultura, y que pasa desapercibido para muchos pese a su gran importancia, como vamos a ver a continuación. El tratado de Maastricht en su artículo 151 reconoce una cultura común europea dentro de las diferencias existentes entre sus naciones. En noviembre del 2004 tuvieron lugar en Berlín unas jornadas internacionales sobre dicha cultura común a la que asistieron nueves países. Estos nueve países era todos del centro y norte de Europa y eran los siguientes: Alemania, República Checa, Estonia, Eslovenia, Lituania, Polonia, Países Bajos, Hungría y Francia (Francia podemos considerarla tanto centroeuropea como mediterránea). Allí se acordó desarrollar una cultura común para la Unión Europea. Las preguntas que podemos hacernos son las siguientes: ¿por qué no fue a esta reunión ningún país de las islas británicas o de la zona sur de la Unión Europea? Esta cultura planificada por estos países mayoritariamente centroeuropeos, con un eje central en Alemania, ¿debería ser también en un futuro la cultura de los países mediterráneos y de la zona atlántica, incluyendo por supuesto al Reino Unido? ¿En que lugar quedarían otras culturas como la griega, romana, española y portuguesa, cuyas influencias hoy existen a nivel mundial? No lo sabemos. Savona nos ofrece un camino a seguir para evitar este dominio cultural y económico y evitar que los países de la zona sur de la Unión Europea pierdan su industria y queden reducidos a ser el sector turístico y mano de obra para Alemania, que pasa por crear una cultura propia entre los países del sur europeo y nos dice: ¿Por qué España, Italia y Francia no hacen ya un frente común por una cuestión cultural? No creo que España, aún siendo un país más próximo a Italia de lo que es Alemania, esté muy interesado en hacer un frente común con nosotros… Pero España, Italia y Francia se tienen que dar cuenta en que juntos forman un núcleo constitutivo importante para crear la unión política europea». La solución que nos ofrece Savona es «invertir en educación, que en la escuela se promueva la integración europea. Si comenzamos ahora, en 20 años tendremos una Europa unida».

Por Ramón Sainero Profesor emérito. Académico invitado de ATINER (Athens Institute for Education and Research)

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