Cáncer de ovario: nueva era

Antonio González Martín
Antonio González Martín FIRMA INVITADA

OPINIÓN

02 oct 2019 . Actualizado a las 11:26 h.

Ayer terminó el Congreso Anual de la Sociedad Europea de Medicina Oncológica (ESMO, en sus siglas en inglés) que ha reunido en Barcelona a cerca de 30.000 médicos, investigadores, asociaciones de pacientes, industria farmacéutica y medios de comunicación. Se trata del mayor encuentro científico celebrado en Europa para dar a conocer los últimos avances en oncología y hacer que esas investigaciones se traduzcan en la mejora de los cuidados del paciente con cáncer.

Este ha sido el escenario en el que hemos presentado el estudio PRIMA/ENGOT-OV26, un ensayo clínico coordinado por el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Ovario (GEICO) cuyos resultados suponen una esperanza para las pacientes con cáncer de ovario avanzado. La falta de técnicas de diagnóstico precoz convierte a esta enfermedad en la quinta causa de muerte entre las mujeres por cáncer en España. El tratamiento esencial de las pacientes con cáncer de ovario es la combinación de cirugía y quimioterapia. Pero a pesar de ello, en casos avanzados, hasta el 85 % de las pacientes pueden presentar recaída. Desde el año 2011 disponíamos de datos positivos de la asociación de bevacizumab (un antiangiogénico), pero hay un número de pacientes que no lo pueden recibir o para las que no existe suficiente evidencia. Además, desde el año pasado disponemos de datos muy relevantes de la administración de olaparib (inhibidor de PARP, una enzima implicada en la reparación del ADN y la muerte celular) tras la quimioterapia, pero solo en pacientes portadoras de mutación en BRCA.

Los datos observados en PRIMA vienen a cambiar el paradigma del tratamiento de esta enfermedad. El estudio presenta unos sólidos datos que indican que la administración de un potente inhibidor de PARP (niriparib) después de la quimioterapia mejora significativamente la supervivencia de las pacientes y reduce entre casi un 40 % su riesgo de recaída para la población global, y en un 57 % el riesgo de las pacientes que tiene un tipo de defecto en la reparación del ADN llamado déficit de recombinación homóloga (HRD).