La España del PNV


Hablar de la España del Partido Nacionalista Vasco quizá sea para muchos de ustedes un oxímoron. Sin embargo es imposible negar su imbricación en la política y la sociedad españolas. Y no solo por la activa participación del PNV en la historia de España desde hace más de cien años, sino por algún papel de elevada influencia en muchos momentos de la actual democracia -incluida la Transición-.

En los últimos años esta negativa a reconocer el papel capital del PNV y de los nacionalistas catalanes de Convergencia i Unió, del hoy olvidable -pero antes alabado- Jordi Pujol, significa reescribir la historia. El nostálgico pasado bipartidista solo se comprende atendiendo al papel en España de Jordi Pujol y su partido convergente y del Partido Nacionalista Vasco. Votaran a favor, en contra o se abstuvieran, de la Constitución. Tal como hicieron en aquella Alianza Popular -recuerden a Fernández de la Mora y Mon o a Silva Muñoz- precursora del Partido Popular de Aznar, por más que ahora otorguen cartas de limpieza de sangre constitucionalista. Por ello, saber de las políticas y las reflexiones de los dirigentes peneuvistas permite comprender problemas y oportunidades de España en estos momentos de pluripartidismo con bloques obcecados.

La conferencia que Andoni Ortuzar impartió en Santiago, invitado por la Fundación Araguaney, permitió conocer no solo su proyecto para el País Vasco y para Euskal Herria con Navarra y el País Vasco francés, sino sus políticas estratégicas para España. Incluyendo en ello la reivindicación de los partidos como articuladores de la sociedad, más allá de organizaciones asamblearias de una hipotética sociedad civil, y de su capacidad de negociación y pactos. Reivindicación de los partidos, que en el caso del PNV tiene una singularidad: la incompatibilidad entre formar parte del gobierno y dirigir el partido.

En palabras de Ortuzar las políticas para España exigen una refundación del Estado. No solo por la parálisis en la formación del Gobierno, sino por la de otros poderes del Estado y sus órganos reguladores, sean el poder judicial o la radio televisión pública. Un Estado donde no se confunda Administración general con Estado, ni a Madrid con España, y que resuelva el modelo territorial, financiación incluida, y su integración en Europa.

Atrapados los ciudadanos entre la desafección y el voto de castigo, sostiene el PNV la urgente necesidad de una regeneración democrática, en contraposición a las políticas de deslegitimación, que propician la dependencia de partidos políticos extremos. Y por último propone la reformulación del modelo económico y productivo, con fuerte base industrial en una economía digital, que nos aleje de la dependencia efímera del turismo, de volver a las andadas con la construcción y la vivienda, o nos limite a ser un gran almacén logístico. Propuestas para España que, aún formuladas en la brevedad intensa de una charla, señalan un horizonte para debatir y compartir. Horizonte en el que Galicia espera.

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