Mediocracia


El libro de Alain Deneault está causando furor. Novedad editorial en nuestro país -aunque el original es de hace cuatro años- me costó hacerme con un ejemplar, cosa que no conseguí hasta el quinto intento (en una librería, por supuesto, nada de comprar libros por Internet). El interés por este libro, ¿es una señal de que las cosas todavía pueden cambiar? ¿O es más bien el último aliento de nuestra sociedad antes de su final? Por cierto, no nos pongamos trágicos: no sería la primera -ni la última- cultura que sucumbe por los propios errores, eso está claro.

La tesis que mantiene este filósofo canadiense es simple: los mediocres han tomado el poder. Mediocracia es, por lo tanto, la palabra que designa un orden mediocre que se establece como modelo: esta es la gran novedad, que la mediocridad es la aspiración socialmente modélica, cuando antes lo que se proponía como modelo era el trabajo bien hecho, el afán de superación, los ideales más nobles… aun cuando entre el dicho y el hecho mediase un trecho. Ahora no, hora la mediocracia nos anima de todas las maneras posibles a amodorrarnos antes que a pensar, a hacer las cosas de cualquier manera, a ver como inevitable lo que resulta inaceptable y como necesario lo repugnante.

Sin excelencia la democracia pierde vigor y fallece de inanición. Los que ganan serán los de siempre: los pillos y los fuertes. Entonces seremos una plutocracia, en la que manda el capital, si es que no lo somos ya.

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