Pagos «on line» sin miedo


La normativa europea de pagos PSD2, cuya entrada en vigor se producirá pasado mañana, está haciendo verter ríos de tinta sobre un tema hasta ahora desconocido: la legislación sobre los «pagos on line». El interés que se ha despertado obedece fundamentalmente a dos motivos:

 1.- La preocupación creciente que ha generado la norma en el sector del ecommerce y de las ventas on line. Dicha preocupación parece estar remitiendo tras el tiempo extra concedido por los bancos centrales de cada país. Si bien, dicho tiempo extra no se trata de un retraso como tal, sino del compromiso, por parte de las autoridades europeas, de no sancionar el incumplimiento si aquellos actores involucrados y obligados a cumplir demuestran que tienen un plan coherente y creíble para la adaptación a la nueva legislación y que lo están llevando a cabo. En este caso, sigue existiendo el temor de que esta norma pueda afectar al volumen de ventas e incluso pueda conllevar una caída drástica de ingresos en determinadas compañías, si los nuevos procesos establecidos para cumplir con esta directiva europea suponen una mayor complejidad técnica o de uso. En tal caso, el cliente final puede desistir de la compra y elevar las tasas del temido abandono del carrito de compra.

Adicionalmente, la dificultad extra que puede surgir en los próximos meses consiste en que los grandes del ecommerce utilicen herramientas innovadoras, en algunos casos desarrolladas por ellos mismos, que les garanticen el cumplimiento y que este se haga de forma sencilla y cómoda. De esta forma podrán acaparar aún más cuota de mercado, si los competidores de menor tamaño -que no disponen de esos recursos tecnológicos y económicos para desarrollar sus propias soluciones- se ven obligados a aceptar como única solución la que en el futuro les puedan proveer desde el entorno bancario.

2.- El interés que ha despertado la normativa está relacionado con dos claves que son consustanciales a esta ley y que van a ser elemento fundamental en el futuro de la tecnología y de las transacciones presenciales y no presenciales. Estoy hablando de un aumento de la seguridad y de la necesidad de colaboración entre empresas, en algunos casos, muy diferentes entre sí, para poder aportar valor al mercado y ser eficaces de cara al consumidor final.

Las propias dinámicas y características de las soluciones tecnológicas actualmente conllevan, en casi todos los casos, la imperiosa necesidad de llegar a acuerdos y establecer relaciones de colaboración que permitan aprovechar las capacidades y puntos fuertes de varias entidades involucradas en la prestación de servicios de este tipo.

La PSD2 está obligando a que se llegue a acuerdos entre empresas, iniciadores de pagos, pasarelas de pagos, plataformas y bancos, entre otros. Un buen ejemplo lo encontramos en las especificaciones necesarias para cumplir con la autenticación reforzada (denominada SCA) o autenticación de dos factores.

Para muchas de las partes obligadas al cumplimiento de estos requisitos es muy complicado, o casi imposible, desarrollar una herramienta que cubra estas opciones y adaptarse o implementar soluciones que no sean extremadamente sencillas. Las empresas de comercio electrónico necesitan delegar este asunto en socios tecnológicos. Si bien la PSD2 se encuentra en sus primeras fases de implementación y tiene aristas, parece claro que impulsa la cooperación, el incremento de la seguridad y la usabilidad, tendencias imparables en el sector tecnológico.

 El camino a seguir queda claro.

Por Raúl Legaz Director de Biocryptology

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