Sombreros

La gran tragedia que se cierne sobre el futuro, el cataclismo medioambiental, tiene a las potencias de la Tierra ansiosas. Sin hielo, el Ártico es un territorio accesible con sus ingentes recursos vulnerables


La crisis climática y el deshielo han dejado al descubierto cinco islas del Ártico que vivían camufladas bajo el manto helado y que a partir de ahora formarán parte del nuevo mapa del mundo. Los islotes habían estado siempre ahí, pero un caparazón gélido camuflaba su existencia como el sombrero que ocultaba la boa que ocultaba el elefante de El Principito.

La gran tragedia que se cierne sobre el futuro, el cataclismo medioambiental, tiene a las potencias de la Tierra ansiosas. Sin hielo, el Ártico es un territorio accesible con sus ingentes recursos vulnerables a la codicia que tantas veces oculta el progreso. Bajo el sombrero del glaciar de Nansen, al occidente del archipiélago de Nueva Zembla, espera el gran elefante del petróleo y las materias primas que exige nuestro estilo de vida, ese que nos llevará al desastre.

La realidad está sembrada de sombreros que solo lo son a la vista torpe de los adultos. El chapéu más inmenso del momento es el que oculta el desastre hacia el que camina la izquierda caprichosa del habla cucurucho que no te escucho. Y dentro de ese desastre para PSOE y Podemos, que es la serpiente boa de El Principito, está el elefante de la antipolítica oxigenada de Boris Johnson y Trump, un vaquero que va por el planeta poniendo sus dólares encima de la mesa por no poner directamente lo que vienen siendo los atributos. Se los enseñó hace unos días a Dinamarca a cambio de Groenlandia, otro paraíso helado que está perdiendo el sombrero por el que asoman ya el gas y el molibdeno.

De momento, el espectáculo nos ha dado la risa. De momento.

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