Sánchez es ya Zapatero 2.0

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

05 sep 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

La gran pregunta que mantiene en vilo a todos los españoles, la de si habrá o no pacto entre el PSOE y Unidas Podemos para investir como presidente del Gobierno a Pedro Sánchez con la imprescindible colaboración de los nacionalistas, regionalistas e independentistas, resulta en realidad irrelevante, porque tanto si hay acuerdo como sin no lo hay, España está abocada a una repetición de las elecciones en un plazo más corto que largo. En realidad, que los nuevos comicios se celebren en el mes de noviembre o que tengan lugar unos meses después es algo que depende exclusivamente de la voluntad y el interés personal y partidista de Pedro Sánchez. Resulta obvio que si el líder del PSOE quisiera sellar a toda costa un acuerdo con el partido de Pablo Iglesias que diera lugar a un Gobierno estable no estaría utilizando la extraña táctica dilatoria de la negociación que mantiene desde hace meses. Y también es evidente que si quisiera crear una relación de confianza con sus posibles aliados no presentaría su propuesta de acuerdo programático en un acto político propagandístico convertido en un mitin de precampaña que incluyó duros ataques a Unidas Podemos, sino que habría enviado ese documento en primer lugar al partido morado para su debate previo antes de su presentación pública.

Cualquier Gobierno que surgiera de esa relación de absoluta desconfianza mutua, tanto si es del PSOE en solitario como si es de coalición, estaría abocado por tanto a la inestabilidad. Y más, si se tiene en cuenta que estamos a las puertas de una sentencia sobre el juicio del procés que abrirá una nueva crisis en Cataluña de consecuencias imprevisibles. Conviene recordar que si Sánchez disolvió las Cortes y convocó elecciones fue porque no fue capaz de aprobar los Presupuestos por la falta de apoyo de los independentistas. Y ahora, un Gobierno apoyado por el PSOE y Unidas Podemos tendría imposible sacar adelante las cuentas públicas, lo que conduciría a nuevos comicios.

El verdadero problema no es por tanto si habrá pacto o no, Gobierno o no, sino el hecho de que en un momento en el que todos los indicadores reflejan una alarmante desaceleración económica, lo que se está haciendo es exactamente lo contrario a lo que conviene. En lugar de ofrecer una imagen de estabilidad y seriedad, la política española se está italianizando a pasos agigantados, con gobiernos cada vez más cortos, mayorías inestables y protagonismo creciente de partidos populistas, independentistas y antisistema, con lo que ello implica de desconfianza de los mercados en una situación crítica. Cuando el mundo asiste con angustia a la posibilidad de que el gigante alemán entre en recesión, Sánchez, en lugar de plantear las reformas necesarias, escribe una larguísima carta a los Reyes Magos con 370 propuestas que elevarían el gasto público a niveles insostenibles y agravarían la desaceleración. Algo exactamente igual a lo que hizo Zapatero en el 2008 negando la crisis, ignorando la realidad y disparando el gasto. Las consecuencias de ese dislate todavía las estamos pagando.