«Zapeando» interactivo


El primer día del curso nunca resulta fácil, pero a Zapeando le tocó esta vez pasar el peor trago de la vuelta al trabajo. Un programa como El hormiguero, que camina sobre seguro, volvió un año más afianzado en su fórmula del éxito, que incluye ese ya tradicional cortometraje de corta y pega con los famosos de la temporada pasada y que le permite hacer parecer reales espejismos como el de presentar a Casado, Iglesias y Rivera como viejos amigos.

Zapeando no. Al espacio de La Sexta le tocó renovarse y tropezó en el intento. Aprovechando la marcha de Frank Blanco, Ana Morgade y Chenoa y la llegada de Dani Mateo como presentador, el espacio cambió su fórmula e intentó alejarse de un esquema que había funcionado durante seis años. Los seguidores no lo perdonaron. La audiencia del estreno fue buena, pero en las críticas no hubo piedad. En otros tiempos, el formato habría seguido adelante con su plan renovado hasta testar de primera mano el declive, pero en tiempos de redes sociales y comunicación con el público el esquema no duró ni 24 horas. Ayer rectificó y volvió a su formato coral de mesa de colaboradores atendiendo al oráculo de las redes sociales y leyendo en público algunos de los peores reproches de la gente. «Twitter habla y nosotros hacemos caso», aseguraron. La televisión interactiva era esto.

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