Vikingos contra el algoritmo


Noventa segundos. Ese es el tiempo estimado que nuestra paciencia invierte en la tarea de merodear por el menú de las plataformas en busca de algún título al que engancharnos. Más allá de ese minuto y medio, el interés flojea. Netflix lo sabe y, con las matemáticas en la mano, creó su célebre algoritmo, entrenado no tanto para abrirnos nuevas puertas como para darnos satisfacción inmediata con aquello que, según cree, nos puede complacer. Con ese paradigma, los títulos que no encajan en el molde lo tienen difícil para captar nuestra atención. Pero una pequeña serie noruega sobre vikingos ha demostrado que la fórmula no es inexpugnable.

Norsemen es una comedia estimulante, pero pocos lo sabían. En ella, la mezcla del humor satírico de La vida de Brian y la épica brutal de Juego de tronos dan como resultado situaciones cuyo ingenio reside en trasladar los dilemas del siglo XXI a las contiendas nórdicas del año 790. Vikingos con problemas existenciales que creen que la violencia y el pillaje no son el camino correcto o guerreros que quieren deponer las armas y crear con ellas una instalación artística. Con el título sepultado por el ingente catálogo de la plataforma, sus productores pusieron en marcha una campaña selectiva de anuncios en Facebook para conseguir clics. Las visitas subieron como la espuma y el algoritmo lo detectó. Del ostracismo ha saltado a la renovación.

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