Un fenómeno complejo que requiere de la colaboración de todos


Las faltas de algunas presentaciones de medicamentos, si bien no es un fenómeno nuevo, han cobrado protagonismo en los últimos meses en la medida en que suponen un inconveniente para los pacientes y los profesionales sanitarios. Hay que recalcar que estas faltas, en la inmensa mayoría de los casos, no suponen un riesgo de salud, ya que existen alternativas farmacológicas para la misma indicación.

A esto hay que añadir la transparencia y el seguimiento constante de los casos. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) tutela un sistema de garantías pionero en la Unión Europea que, a partir de los datos de los laboratorios, ofrece información de la situación de los medicamentos en desabastecimiento, una aproximación de cuándo quedará solucionada y las opciones para los prescriptores (por ejemplo, si existen alternativas o si hay que cambiar la prescripción).

Sentado esto, podemos analizar las causas de un fenómeno complejo, multicausal y que requiere de la colaboración de todos los agentes del sector sanitario para encontrar soluciones duraderas.

A pesar de las cautelas y planes de contingencia de los laboratorios, hay causas que a veces hacen inevitables los desabastecimientos. Las hay técnicas, como un problema en una planta de fabricación o las dificultades crecientes para conseguir el principio activo por el aumento de la demanda internacional; logísticas, como una rotura de stock por un incremento no previsto de las ventas, y reglamentarias, como cambios en las condiciones de autorización (por ejemplo, cuando una compañía recurre a un suministrador o fabricante alternativos).

Una cuarta causa son los factores económicos, que tienen que ver bien con la diferencia de precios en distintos países europeos, que a veces provoca que comercializadores ajenos a los laboratorios adquieran un medicamento en un país de precio bajo, como España, para venderlo en otro de precio superior (es una práctica legal pero que genera desabastecimientos), bien con la existencia de medicamentos erosionados por las sucesivas bajadas de precios.

Esta última causa la hemos evidenciado desde Farmaindustria, y entendemos que hay que trabajar en una normativa que proteja ciertas presentaciones para evitar que esos productos erosionados por las bajadas de precios lleguen a desaparecer del mercado y que, en definitiva, pueda haber empresas que los produzcan.

Ante la complejidad del problema, todos los agentes de la cadena del medicamento estamos trabajando, bajo la coordinación del Ministerio de Sanidad y la AEMPS, en la busca de soluciones. La implicación de la industria farmacéutica es total. No solo tenemos clara nuestra responsabilidad con el acceso de los pacientes al medicamento, sino que carece de toda lógica empresarial que un sector productivo genere intencionadamente un desabastecimiento en su propio mercado. En el marco de diálogo y transparencia del que ya gozamos, todos los agentes debemos ser conscientes de nuestra responsabilidad para evitar generar una alarma injustificada en la sociedad al tratar sobre una cuestión que no se traduce en un riesgo para la salud de los pacientes.

Por Javier Urzay Subdirector general de Farmaindustria

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