Festa rachada

Manuel Mandianes PEDRADAS

OPINIÓN

En estas fechas tienen lugar la fiesta del pimiento, del centollo, del pulpo, de los tomates, de las judías verdes, del repollo, de la empanada, del vino, de la sopa de burro cansado, de la tortilla (falta en A Limia la fiesta de la patata). Todas las fiestas de la abundancia han sido desplazadas hacía mediados de agosto, en torno a la Asunción. El universo dejó de ser una máquina regida por leyes deterministas, es naturaleza viva. El hombre posmoderno busca el espíritu y la vida en la materia sin la intermediación de sacerdotes; honra directamente lo sagrado, lo sacro que no habita en un más allá trascendente, sino que se manifiesta en los elementos, en los astros, en el rayo y en el trueno, en la zarza que arde y no es consumida por las llamas. El mes de agosto es el mes de los frutos consumados, de disfrutar de las cosechas colmadas. Ya no se celebra la fecundidad de la tierra ni se ruega por las cosechas, se disfruta de los frutos recolectados.

La práctica del senderismo y del montañismo es la búsqueda de un contacto casi místico con la madre naturaleza. El galopante proceso de secularización no es, en muchos casos, sino un proceso de transformación y sustitución. El mundo clásico greco-latino celebraba el 13 la fiesta de Diana, diosa de los bosques. Es la época de invocar la Madre Tierra, la Madre Naturaleza, la Pachamama. Pacha significa tierra y el resto viene de un verbo que significa cuidar, tomar a su cargo. Por lo tanto, se podría traducir por «aquel que toma el mundo a su cargo». Los verdes, seguramente sin darse cuenta, están revitalizando el culto a la Gaia.

En el mundo oriental, al inicio del mes de agosto se da un período de 12 días peligrosos como los doce días de Navidad para Occidente, durante los cuales las personas evitan todo contacto con el agua infectada de todo tipo de criaturas hostiles y se recomendaba evitar las encrucijadas de los caminos para no encontrarse con seres peligrosos. Cada uno de estos doce días prefigura uno de los meses del año. En el Mediterráneo oriental, los vientos de estos días anuncian los de todo el resto del año y la salud. Cuando Persinofe vuelve de los infiernos, toda la tierra está llena de frutos y los animales tienen pasto, hierba y forraje en abundancia; todo sonríe como su madre Demeter. El 15 de agosto está entre San Jorge, 23 de abril, primavera, y San Miguel, 29 de septiembre, otoño, las dos puertas del año.

El mes de agosto es el tiempo del regreso de muchos de los emigrantes a su tierra, momento de contacto con las raíces, con lo más sagrado de la tierra para cada uno: el rincón de su nacimiento, para disfrutar de los frutos de la tierra; vuelven a rendir culto y a disfrutar de la tierra que los vio nacer, vuelven al seno materno original. La presencia masiva de emigrantes en santuarios de su tierra en agosto es la prueba más de la íntima unión en la mentalidad popular entre la tierra y su fruto más preciado, la Virgen. La vuelta masiva a los santuarios es como el regreso al seno materno.

El 15 de agosto se celebra la Asunción (del latín assumptio: acogida, o de ad sumo: tomo para mí, acojo); es decir: el nacimiento de la Virgen a la vida celestial. En los primeros tiempos del cristianismo, la Asunción se llamó el Natalicio de Nuestra Señora.