Humor y libertad de expresión

David Pintor AL DÍA

OPINIÓN

ANTÓNIO MOREIRA ANTUNES

13 jun 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando uno pasea por la Octava Avenida de Nueva York tiene la posibilidad de ver la céntrica sede del periódico The New York Times, un rascacielos diseñado por el arquitecto italiano Renzo Piano. Delante de este imponente edificio, uno siente un gran estremecimiento ante el gran poder de un medio de comunicación que es referencia en todo el mundo. Es un sentimiento parecido al que experimenté el martes cuando leí el comunicado del director editorial del rotativo norteamericano, James Bennet, en el que anunciaba que la edición internacional del Times no volvería a publicar caricaturas políticas.

La versión oficial es que quieren alinear la versión internacional con la estadounidense, que, vaya usted a saber por qué, hace tiempo que no publica viñetas humorísticas; pero la realidad es que la decisión la provocó una viñeta del dibujante portugués António Moreira Antunes, que ha sido tachada de antisemita, en la que se representaba a Donald Trump paseando a un perro con la cabeza de Benjamin Netanyahu.

Son ya demasiados los casos polémicos en los cuales se ha visto involucrado el humor, en todas sus vertientes. Caricaturistas encarcelados por realizar su trabajo como el turco Musa Kart, dibujantes americanos despedidos porque sus editores sentían que su trabajo era demasiado crítico con Trump, atentados como los cometidos contra la revista Charlie Hebdo, publicaciones censuradas, humoristas que pasan por los juzgados, etc...