El tan gravísimo como inadmisible intento de agresión que sufrió este jueves Cayetana Álvarez de Toledo, candidata número uno del PP al Congreso por la provincia de Barcelona, reúne todos los ingredientes de aquella kale borroka por medio de la cual el nacionalismo radical sembró el pánico durante años en el País Vasco y en Navarra. De un lado, una jauría de jóvenes fanatizados, decididos a administrar por la fuerza la libertad de los demás; del otro, la connivencia de las autoridades regionales, que, contra la sensatez más elemental, no enviaron a la policía autonómica a proteger la celebración de un acto público que, según resultaba más que previsible, sería objeto de la coacción por parte de los cachorros violentos del separatismo. 

Y es que la brutal embestida de lo que debe denominarse con toda propiedad kale borrocat contra una ciudadana que pretendía asistir en una dependencia de la UAB al coloquio programado en defensa de Europa, con la participación de Maite Pagazaurtundua (eurodiputada de UPyD), Rafael Arenas, catedrático universitario, y Alejandro Fernández, politólogo y presidente del PP catalán, fue precedida ya de otros ataques. Dos días antes, y sin que los mossos hicieran nada para impedirlo, los organizadores del acto, jóvenes del grupo constitucionalista S’ha Acabat, fueron agredidos por los mismos matones que quisieron impedir que Cayetana Álvarez de Toledo asistiese a un acto que sencillamente no le gustaba a los secesionistas.

Aunque todo ello es ya muy grave, pues indica que el separatismo radical se adueña más y más del espacio público ante la cómplice inacción de una Generalitat que siente tanta simpatía por los agresores como desprecio por los agredidos (salvando todas las distancias, otra vez la indecencia del árbol y las nueces), lo es aún más que algunos medios de comunicación catalanes califiquen de antifascistas a los camorristas, lo que pone de relieve la completa y atroz subversión de los valores democráticos que se vive desde hace tiempo en Cataluña.

Ahora resulta que quienes tratan de impedir por la fuerza el libre ejercicio de los derechos fundamentales son antifascistas, de lo que hay que deducir que los fascistas son quienes pretenden ejercerlos pacífica y democráticamente.

Para completar este espantoso panorama no puede dejar de recordarse que, horas después de sufrir Cayetana Álvarez de Toledo el intento de agresión, quien fuera secretario de Organización de los socialistas catalanes entre el 2004 y el 2011, José Zaragoza, calificaba en un tuit a la candidata del PP, bien conocida por su valiente defensa de la libertad, como «la derecha más reaccionaria, la derecha de Aznar, la derecha de la venganza, la derecha del radicalismo. Es la derecha que viene a competir con Vox».

Zaragoza contribuía así, para su vergüenza y la de su partido, a que los matones creyesen que con su asalto estaban defendiendo a Cataluña.

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«Kale borrocat»