La circuncisión

Diego Vela AL DÍA

OPINIÓN

27 mar 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Consta que en el antiguo Egipto se realizó la primera circuncisión en el año 2400 a.c. como aparece en la escena de la tumba de Ank-ma hor. Sin embargo es el enigma mas antiguo de la historia de la cirugía ya que en pinturas del neolítico en las cavernas se encontraron dibujos de escena de circuncisiones. La cultura, tradición y religión están íntimamente relacionadas con este procedimiento y la circuncisión era un ritual que otorgaba un extraordinario poder. Así pues la génesis de la circuncisión relacionada con un acto mágico, religioso es inmemorial, lo que sí parece es que el mito cosmológico de la circuncisión forma parte de la tradición del antiguo Egipto.

 La circuncisión en la tradición judía, viene de las antiguas tribus hebreas y representaba la unión entre dios y el hombre como se describe en el génesis capítulo 17 versos 10-14.

El ritual se realizaba en las sinagogas por un mohel que era el encargado de realizarla y se describe: «Al niño se le inmovilizan sus piernas y el mohel tira del prepucio y valora cuándo tiene que cortar, y con un cuchillo en su mano derecha secciona la piel procurando no dañar al glande». Ni que decir tiene que esto se realizaba sin anestesia ni asepsia por lo que se producían tremendas complicaciones.

Los musulmanes la realizaban en contraste con la costumbre judía, como una tradición más bien que como un motivo religioso ya que no existe una referencia específica a la circuncisión en el Corán, y en África negra se realizaba en casi todos los sitios. Pueblos como los masái, en Etiopía o en Senegal realizaban circuncisiones colectivas de preadolescentes en grandes ceremonias. Tras ellas, los niños pasaban la noche, en algunos casos en la selva solos como paso previo a recibir información sobre sus tradiciones, historia, mitos, relaciones sexuales, matrimonio, etcétera. Durante estas lecciones tenían que mostrar sumisión.

Como dato histórico los judíos eran reconocidos por los nazis mediante la inspección genital del pene circuncidado.

Detalles históricos aparte, la circuncisión en estas condiciones -basada en la religión, la cultura y la tradición- es, al igual que la ablación del clítoris, inasumible desde la visión actual de la medicina moderna por el trauma y peligros psicofísicos que acarrea su práctica.

Ayer leíamos con estupor la muerte de un niño tras la realización de una circuncisión sin las medidas adecuadas. No hace mucho, este periódico recogía dos noticias estremecedoras. Una de ellas hacía referencia a que 30 niños fallecían en ritos de circuncisión en Sudáfrica en la provincia del Cabo Oriental por tener que pasar, tras procedimientos inadecuados, días a la intemperie para demostrar que su paso de la adolescencia a la categoría de adulto era merecida. La otra noticia trataba sobre la detención de cinco hombres relacionados con muertes por este mismo problema también en Sudáfrica.

La nueva emigración de africanos a Europa con sus costumbres hace que los médicos tengamos que acceder a realizar operaciones no indicadas para evitar terribles problemas a los niños que, si no, serán sometidos a las mismas en condiciones deplorables en sus países de origen. Esto nos sumerge de lleno en un problema ético.

Desde el punto de vista de la medicina contemporánea no caben indicaciones religiosas o culturales. Las circuncisiones deben ser realizadas por equipos experimentados y en las condiciones adecuadas (anestesia, asepsia, experiencia). De no ser así hemorragias posoperatorias por técnicas inadecuadas o infecciones como la gangrena de Fournier pueden matar al paciente o ponerlo en situaciones con secuelas irreversibles.

Ofrezcámosles a los niños siempre las mejores opciones en todas nuestras actuaciones, y en el caso de la circuncisión, una técnica adecuada, una experiencia quirúrgica, un procedimiento libre de dolor y un ambiente hospitalario. Lo demás es una mala práctica médica que entraría en ocasiones en el maltrato infantil. Protejamos a nuestro niños. Es nuestra obligación y su derecho. Recordemos siempre que no hay en medicina y cirugía enemigo pequeño. La circuncisión puede complicarse hasta el infinito si no se hace en condiciones adecuadas. Lo leíamos tristemente ayer relatando el fallecimiento de un niño sometido a esta cirugía.