El aliado peligroso


Las cosas, como son: las propuestas y acciones electorales del partido político Vox pueden resultar odiosas, provocadoras, incluso alguna indecente para la cultura española. Pero hay que reconocer varias cosas. Una, que hasta ahora es la fuerza política que más debates ha suscitado y más agenda está marcando. Otra, que, como venimos anotando desde hace meses, no necesita hacer campaña porque se la hacen gratuita quienes lo discuten. Y la tercera, que, según las encuestas publicadas, sus barbaridades tienen público y, al parecer, público creciente para inquietud y alarma del Partido Popular. Vox arrastra a más seguidores de otros partidos que otros partidos le quitan intención de voto a Vox. Esa es una parte de la realidad visible.

La otra es problema del Partido Popular y Ciudadanos en la medida en que siga vigente la «derecha trifálica» que dijo la ministra de Justicia y en la medida en que la unión de los tres partidos sea imprescindible para un cambio de gobierno en España, como se hizo en Andalucía. Sabemos que Vox es la extrema derecha porque a su derecha no hay nadie. Sabemos que sus últimos pasos tienen un aire retro y autoritario, como corresponde a su posición ideológica. Y sabemos que sorprende mucho la posición ante el feminismo, el fichaje de generales retirados -«nostálgicos del franquismo», dice Pablo Casado- y que en las últimas horas propugne la posesión de armas de autodefensa en casa. «Un disparate», dicen los sindicatos policiales.

Cada cual es libre de proponer lo que quiera, pero las preguntas son: ¿pueden los señores Casado y Rivera alimentar una alianza de gobierno con un Abascal que alberga en sus listas a negacionistas, a militares que defienden a Franco, a contrarios al sistema autonómico y que defiende la ilegalización de partidos marxistas o la posesión de armas? ¿Provocarán el rechazo de quienes creen que Ciudadanos es el centro y de quienes ven en el PP la alternativa conservadora real? ¿Tiene efectos negativos en la Unión Europea, que niega cualquier pacto con quien se sitúa en los bordes de la nostalgia de los fascismos? ¿Y todo esto reaviva la confrontación política, añadida a las demás confrontaciones?

Creo que ese es el debate que tienen que abrir los teóricos socios futuros de Abascal. No sea que, por garantizarse una mayoría teórica en el Congreso, la vayan a perder antes de la votación. Y eso puede ocurrir si el electorado empieza a coger miedo. Y hay mucha gente a la que Vox entusiasma, pero también mucha a la cual le produce miedo. Por eso Vox empieza a ser un peligroso aliado. No diré todavía que indeseable, pero sí peligroso. Y por eso sostengo que el problema es, por este orden, de Ciudadanos y el Partido Popular.

?Hay mucha gente a la que Vox entusiasma, pero también mucha a la cual le produce miedo. Por eso Vox empieza a ser un peligroso aliado.

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