Los arqueros del bosque

Ramón Pernas
Ramón Pernas NORDÉS

OPINIÓN

Óscar Cela

16 feb 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Lucus Augusti quiere decir literalmente bosque sagrado de Augusto, ciudad fundada en el año 12 antes de Cristo, que fue en esa fecha aproximadamente cuando mi amado Lugo comenzó a levantar sus murallas. Pocos años hace que la augusta ciudad recuperó su memoria romana y recreó su pasado en un festival de época que llamó Arde Lucus, donde cohortes y legiones romanas conviven con celtas de opereta y habitantes castreños durante un largo fin de semana.

He visto desfilar a centuriones de la octava cohors lucense, marciales y aguerridos, con su indumentaria militar y sus arcos y flechas a la espalda, que representaban fielmente una cohors vigilium, que era como se denominaba en Roma a una suerte de bomberos armados responsables de la seguridad nocturna.

Y como lo clásico siempre regresa, grupos de cazadores con arco van a ser los encargados de abatir jabalíes en el gran bosque sagrado extramuros, para que los cerdos salvajes no deambulen por las calles lucenses amparándose en la oscuridad de la noche.

Cuatro cazadores arqueros se apostarán en los bosques cercanos a la ciudad, donde se instalarán dos jaulas controladas por agentes de la consellería de Medio Ambiente, que las preservarán evitando la cercanía de curiosos.

Comienza así la gran cacería de arqueros versus jabalíes, y no desecho que, de funcionar esta singular y estrafalaria fórmula, quizás se cree, pasado algún tiempo, un cuerpo autonómico de arqueros con rango de funcionarios de la Xunta de Galicia. Tendrían tres o cuatro bases logísticas a lo largo del territorio gallego, estarían dotados de un parque móvil y poseerían un uniforme distintivo.

Por ahora se va a testar el funcionamiento de esta primera brigada arquera y luego ya veremos.

No deja de ser una noticia un tanto estrambótica en estos tiempos de las tecnologías puntas que una administración recupere el arco y las flechas. Por lo menos no utilizará lanzas, ni hondas, ni catapultas, que eran otras armas empleadas por los romanos.

Es indudable que asistimos a una autentica plaga de jabalíes mas o menos urbanos, desde que el hombre abandonó los bosques. El jabalí que pasea rodeado de rayones, de sus crías, cambiando la luz de la luna por la de las farolas urbanas, es uno de los nuestros, casi domestico, un ‘cocho bravo’ que se familiarizó con varias generaciones de chavales gallegos que tuvieron en el programa de la televisión de Galicia Xabarín Club la banda visual y sonora de un par de décadas. Llegó, con cien mil rapaces socios, a ser uno de nuestros iconos mas cercanos.

Pero cosas veredes, mientras tanto esperemos que en el próximo Arde Lucus la hostelería local ofrezca platos de jabalí cocinado a la moda de Obelix y abatido con saeta, con flecha, en el bosque sagrado que circunda a la ciudad. Sería una novedosa denominación de origen. Al fin y al cabo Xabarin de Lugo, Galicia calidade.