Obreros en el útero

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

BALLESTEROS

10 feb 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Desconozco el mecanismo mental y las razones profundas del insultante discurso de Casado sobre el aborto, pero ni una estrategia desesperada para travestirse de Vox ni una convicción íntima e intransferible matiza un grado la gravedad de su postura que no es personal si no política. Inevitable sentir una vergüenza incrédula cuando este señor nos pastorea a las mujeres para que dejemos ya de abortar y nos pongamos a producir trabajadores que le paguen la pensión. No me creo que los millones que votan o militan en este PP hayan asentido al escuchar a su líder decir que hay que pensar «en cómo tener más niños» y no «en cómo los abortamos».

Seguro que Casado sabe que no existe ninguna relación entre las crisis de natalidad y las leyes de interrupción del embarazo; que el aborto no es un método anticonceptivo; que la aprobación de la actual ley que derogó aquella tan cínica de González no ha disparado los abortos y que buscar obreros en el útero de las ciudadanas le concede a la maternidad un perfil fabril repugnante. Lo tiene que saber porque el cinismo es la costra de la política pero no sirve para destruir la realidad tozuda de los datos. Así que ese delirio dialéctico fangoso en el que se ha metido este joven señor tiene que tener un motor y un objetivo. Algún gran estratega le está marcando los hitos verbales, siempre al servicio de la victoria electoral, como bien sabe su mentor Aznar, que en su día llamó a ETA movimiento de liberación nacional. Hace tiempo que los ciudadanos establecimos un traductor simultáneo para resintonizar a los aspirantes. Pero puede que Casado esté calculando mal, como hace un tiempo hizo un tal Gallardón que acabó en su casa acariciando su fundamentalísimo.